Pese a las cruentas ofensivas de Ucrania y Rusia, el último año de combate registró avances territoriales mínimos

El último año de combates entre Ucrania y Rusia se caracterizó por cruentas ofensivas y contraofensivas, acciones que pese a que demandaron una considerable cantidad de recursos humanos y materiales, han demostrado resultados muy limitados en lo que a avances terrestres se refiere. Así lo informó un reciente análisis del NY Times, el cual concluyó que es poco probable que cualquiera de los dos bandos consiga una ruptura decisiva de algún frente.

Con el fin del verano, y el invierno cada vez más cerca, los analistas concuerdan que los magros logros ucranianos podrían jugar en su contra para sostener el apoyo occidental, sabiendo que el tiempo es un factor importante para los aliados de Kyiv. Por su parte, Moscú es el más cómodo en esta situación, ya que aún dispone de recursos humanos y materiales para seguir lanzando a los campos de batalla, sin hacer una gran valoración sobre las pérdidas.

Las fortificaciones establecidas por Rusia y Ucrania en todos los frentes implica que cualquier operación ofensiva no solo debe hacer frente a posiciones bien preparadas, sino que también deberá sortear campos minados, fuego de artillería, armas anti-tanques y ataques aéreos. Así fue el caso de las Fuerzas Armadas ucranianas en el frente de Zaporiyia, donde cada metro de terreno recuperado se consiguió tras una férrea resistencia rusa, dejando importantes pérdidas materiales y de personal.

El reporte del NY Times indica que Ucrania consiguió recuperar solo 370km2 en los últimos 9 meses, mientras que Rusia ocupó 370km2, principalmente en el frente noreste. “Toda la estrategia en Ucrania consiste en que los rusos dejen que los ucranianos corran contra esas defensas, maten a tantos como sea posible y destruyan la mayor cantidad posible de equipos occidentales”, detalló al NY Times Marina Miron, investigadora postdoctoral en estudios sobre la guerra en el King’s College de Londres.

Las fuerzas invasoras rusas mantienen el control sobre un 18% del territorio ucraniano, incluido parte del Dombás y Crimea, regiones que capturó y anexionó respectivamente en 2014.

Con el inicio del otoño, se espera que las acciones de ambos bandos comiencen a ralentizarse aún más debido a las lluvias, las cuales provocan serias dificultades para el desplazamiento en el terreno, sobre todo de medios blindados como son los tanques y vehículos de combate de infantería. Ante esta situación, es esperable que ambos bandos concentren sus esfuerzos en acciones limitadas, particularmente con el empleo de infantería y artillería.

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