Una investigación llevada a cabo por el prestigioso periodista ruso Ilya Zhegulev (ex corresponsal especial de SmartMoney, Forbes, Reuters y Meduza) demuestra que la decisión de Vladimir Putin de invadir Ucrania no tuvo nada que ver con la ampliación de la OTAN ni con la posibilidad de que Ucrania ingresara en la Alianza.

Según un artículo de investigación publicado Putin decidió atacar Ucrania en febrero-marzo de 2021, un año entero antes del inicio del conflicto y muchos meses antes de que el Kremlin se enfrentara a la OTAN con una lista de exigencias por prte de Rusia.

En resumen, la insistencia del Kremlin en que temía a la OTAN y a la adhesión de Ucrania era una cortina de humo destinada a confundir a los sobrios responsables políticos occidentales y desviar su atención del verdadero objetivo de Putin: el cambio de régimen en Kiev.

Las razones

“La disposición occidental a dejarse engañar tampoco es sorprendente, ya que tiene sus raíces en el período de entreguerras, cuando decenas de intelectuales estadounidenses y europeos estaban más dispuestos a creer las afirmaciones estalinistas de un paraíso proletario emergente en Rusia que sus propios ojos, oídos e intelectos”. expone la investigación.

El periodista ruso autor de las afirmaciones se basó en entrevistas con antiguos y actuales altos responsables políticos rusos y ucranianos.

Afirma que Putin esperaba provocar un cambio de régimen en Ucrania por medio del notorio millonario ucraniano y político prorruso traficante y tirador de hilos entre bastidores Víktor Medvedchuk.

Desde la independencia de Ucrania, Medvedchuk ha manipulado los medios de comunicación ucranianos, armado a sus oponentes políticos, repartido sobornos, difundido noticias falsas y manchado reputaciones, y organizado partidos de la oposición en sus incesantes esfuerzos por convertir a Ucrania en vasallo de Moscú.

“La gota que revalsó el vaso”

Según Zhegulev, “en febrero de 2021 se llevó a cabo [en Ucrania] una operación especial cuyo objetivo era neutralizar a Medvedchuk”. Se prohibió la emisión de varios canales de televisión propiedad de un aliado de Medvedchuk porque, como insistió el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, “los canales de televisión realizaban propaganda antiucraniana e interferían en el proceso de integración del país en la Unión Europea.” Al mismo tiempo, el servicio secreto ucraniano empezó a investigar a Medvedchuk.

Estas dos acciones resultaron ser “la gota que colmó el vaso en la decisión de Putin de preparar una operación militar”. El Kremlin decidió no recurrir más a las herramientas del “poder blando””. Además, Putin se tomó las medidas ucranianas “como un ataque personal”. Su decisión de recurrir al poder duro e invadir “también se vio influida por el propio Medvedchuk, que con regularidad le contaba al presidente ruso el gran apoyo que recibía personalmente y los sentimientos prorrusos en Ucrania.”

A pesar del patente absurdo de estas opiniones, “el Kremlin no cuestionó las palabras de Medvedchuk”. En su lugar, “Putin contó seriamente con el apoyo de la población de todo el país”. Además, su íntimo amigo y confidente Yuri Kovalchuk persuadió a Putin de que “Europa está dividida por contradicciones y ahora es el mejor momento para una operación rápida”.

El resultado fue, en palabras de uno de los entrevistados por Zhegulev, “el escenario más catastrófico”. El resto del año se dedicó a preparar la guerra y a embaucar a Occidente.

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Redacción
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