Para muchos, el litio continúa propulsándose como una gran oportunidad para la Argentina en términos financieros y de posicionamiento internacional, considerando que los precios del mineral cerraron el año 2022 con un aumento del 72,5% y donde múltiples empresas lo requieren para sus productos. Esto implica que compañías extranjeras busquen cada vez más encontrar territorios con oportunidades de exploración y explotación del oro blanco, más aún teniendo en cuenta que el mineral encabezó la lista de productos básicos con mejor desempeño de Forbes por segundo año consecutivo.

Que los precios del “oro blanco” hayan terminado el 2022 con un aumento del 72,5% puede entenderse gracias a que las ventas de vehículos eléctricos se impulsaron y representaron una gran proporción de las ventas totales de vehículos en todo el mundo. Este es un objetivo para muchos Estados en donde la sostenibilidad energética y la transición hacia “lo verde” es objetivo principal, buscando eliminar gradualmente los vehículos con motor de combustión interna en los próximos años. Se espera que las ventas de vehículos eléctricos continúen creciendo a un ritmo un poco más lento este año, aunque la industria es optimista sobre la futura demanda de sus productos (aumentando así el consumo de litio).

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Es en este contexto donde América Latina emerge como potencia mundial en la estratégica industria del litio imprescindible para la fabricación de baterías de estos vehículos y otros dispositivos electrónicos, impulsado principalmente por las enormes reservas en el Cono Sur. Chile, Argentina y Bolivia concentran un 56% de las reservas mundiales, buscando promover que la industria se convierta en un mercado fructífero para los gobiernos. 

Sin embargo, las diferencias sobre el modelo de extracción varían. Argentina es el cuarto productor mundial (detrás de Australia, Chile y China) y el tercero en reservas (detrás de Chile y Australia), contando con 38 proyectos de litio (dos de ellos están en producción, seis en construcción, dos en etapa de factibilidad, tres en prefactibilidad, cinco en evaluación económica preliminar y veinte en etapa de exploración avanzada). El país considera que el gobierno está a cargo de gestionar las inversiones y potenciarlas para “generar confianza en los inversores” en torno al litio, según el director nacional de Promoción y Economía Minera de Argentina, Jorge González.

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“Los marcos legales y las características de desarrollo de cada país son muy diferentes (…) el puntapié inicial para la cooperación bilateral y regional en el litio sería más bien tecnológico-científico, que permita a cada uno de los interesados avanzar en las políticas que está diseñando. Argentina tiene hoy un flujo de inversiones de entre 4.500 a 5.000 millones de dólares en cartera de proyectos que los otros países no tienen”, destacó también el presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, Franco Mignacco. Cabe recalcar que, actualmente, en Argentina operan empresas de capitales estadounidenses, australianos, canadienses, chinos, surcoreanos y japoneses en torno al litio. 

La pregunta es si ésta será una oportunidad para que el país propulse la industria y saque provecho de los múltiples proyectos e intereses de las grandes potencias, teniendo en cuenta que los combustibles fósiles no dejarán de estar en auge y de tener años destacados en su producción. Se ve lejana la posibilidad de abandonar completamente las energías y recursos no renovables, aunque sí es cercano que la demanda de recursos como el litio es cada vez mayor y continuará siendo impulsada por los países asiáticos emergentes. 

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Redacción
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