La visita oficial del presidente Alberto Fernández a China y el viaje de la delegación militar a Pekín en pos de mejorar los vínculos de Argentina con el Estado asiático sigue trayendo repercusiones a nivel global. En este caso Estados Unidos mira con suma atención la proyección de los intereses chinos en el país.
Tal como pudo corroborar Escenario Mundial a través de diversas fuentes consultados, Estados Unidos a través de su nuevo embajador y en conversaciones directas con representantes de Cancillería y el Ministerio de Defensa, formuló tres “áreas rojas” sensibles de la diplomacia de Argentina con Pekín lo que expone una postura de relevancia estratégica del Estado para Washington en cuanto el gobierno de Xi Jinping aumenta su protagonismo y estrecha sus lazos con Argentina.
En primer lugar Estados Unidos no puede permitir que Argentina incluya a China en el Polo Logístico en la provincia de Tierra del Fuego, este proyecto busca la construcción de una gran estación de abastecimiento en la capital fueguina que, a partir de sus ventajas comparativas, ofrezca servicios destinados a las flotas de barcos y aviones privados o gubernamentales que cumplen funciones regulares en la Antártida.
Para Washington la inclusión de Pekín en esta iniciativa es una amenaza no solo por el hecho de conseguiría una “puerta” para el continente sino también podría acceder a la Antártida.
Por otro lado, la inclusión del 5G asiático en territorio nacional es una grave preocupación para Estados Unidos. La competencia tecnológica entre estas dos potencias se traducen a sus áreas de influencia y es muy importante para Biden y compañía evitar el impulso chino con la tecnología de comunicación y que no instale el 5G en su “patio trasero”.
Por último, Estados Unidos ve con gran atención los movimientos en torno a la cooperación militar entre los dos países. Para el norte es importante y una necesidad que Argentina no incorpore de manera sistemática material militar proveniente de China, si bien se “aceptan” cuestiones menores como personal y la participación del entrenamientos conjuntos, para Estados Unidos avanzar en consideraciones técnico militares con Pekín en términos más amplios sumado a grandes compras de armamento se traducen como una amenaza directa no solo al propio Estado sino al status que se prepondera en la región sudamericana.
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