Alexander Grushko, viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, afirmó el pasado miércoles que “las conversaciones con la OTAN fueron francas y directas” aunque resaltaron “amplias diferencias y serias controversias”.
Grushko mantuvo una reunión con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y declaró en una posterior conferencia de prensa en Bruselas que la misma estuvo “dedicada al análisis de todos los factores que afectan la degradación de la seguridad europea”.
Sin embargo, Grushko destacó que la OTAN posee varios problemas, entre ellos que “entiende el principio de indivisibilidad de la seguridad de forma selectiva”, dejando de lado los intereses de seguridad porque “solo tiene ojos para sus miembros”.
“Hoy, muchos estados se han unido a la OTAN, y sus territorios obviamente se utilizan para proyectar poder en dirección a Rusia desde varias direcciones geográficas y con una profundidad estratégica”, afirmó.
Además, añadió que una mayor expansión de la OTAN solo conlleva a mayores riesgos para Rusia, los cuales Moscú resistirá.
“De manera muy honesta, directa, sin tratar de suavizar las cosas o usar algunas fórmulas políticamente correctas, señalamos que un mayor deterioro de la situación podría conducir a las consecuencias más impredecibles y graves para la seguridad europea”, según Grushko.
El diplomático no tardó en lamentar que no haya una “agenda más positiva” en las relaciones Rusia-OTAN ya que está comenzando a parecerse a su “antigua organización”: una creada para disuadir y oponerse a Rusia.
Por último, instó a la alianza a reconsiderar su posición porque las propuestas rusas a Occidente “pueden cambiar radicalmente esta situación y permitirán volver a construir la euroseguridad sobre principios comunes”.
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