Argentina y Brasil ¿tanto en la salud como en la enfermedad?

Los últimos datos proporcionados por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) muestran una creciente tendencia de Brasil hacia el estancamiento económico. A pesar de ello esto podría deberse a causas puntuales, y no debemos olvidar que durante este año 2021 el PIB ha alcanzado niveles post pandemia. Argentina por su parte espera un crecimiento de alrededor del 7,5% de su PBI para este año, entre otras razones, debido al arrastre que genera Brasil sobre la economía argentina, para bien y para mal. 

A lo largo de la historia la vinculación entre Argentina y Brasil se ha caracterizado por cierta ambivalencia entre la competencia geopolítica y económica y la vinculación como consecuencia de la interdependencia existente en el ámbito comercial. Las interacciones bilaterales, de exportaciones e importaciones, se han fortalecido en las últimas décadas, en el marco de los procesos de integración del cono sur y una provechosa convivencia a causa de su cercanía geográfica.  

Un solo dato explica la gran importancia de Brasil para la economía argentina: la potencia sudamericana fue el mayor cliente de las exportaciones argentinas en el 2020 con un 14,5% de las mismas, seguido de China 9,6% y Estados Unidos 6,0%. Es por ello que cuando Brasil crece, demanda los bienes argentinos, en particular del sector automotriz y siderúrgico, arrastrando a nuestro país a un mayor crecimiento económico, pero cuando se tuercen las cosas en nuestro país vecino no solo dejan de importar, sino que a su vez, comienzan a exportar ellos sus productos.

En este momento nos encontramos en el segundo caso, en el de una desaceleración de la economía brasileña al caer un 0,1% en el tercer trimestre de 2021 respecto al segundo, lo que sitúa a la potencia Latinoamérica en recesión técnica. A su vez, el país debe enfrentar una alta inflación interanual del 10,67%, un creciente desempleo que alcanza la cifra de 12,6%, la reducción de la renta, y el aumento de los intereses sobre la deuda, que ha pasado  del 2% en agosto de 2020 al 7,75% en Octubre de este año.

La reciente caída del PBI brasileño en el tercer trimestre se debe principalmente al desplome del 8% de la producción agropecuaria a causa de una severa sequía a principios de año, seguida de intensas heladas en junio y julio. La bajada se concentró en la producción de café (-22,4%), algodón (-17,5%), y el maíz (-16%), sumado a una baja intensidad del sector de la soja, ya que esta se recolecta en los dos primeros trimestres del año.

A pesar de ello los principales sectores del país, los servicios y el motor, registraron crecimiento en el periodo analizado, lo que justifica la subida del 4% del PBI en el tercer trimestre respecto al año anterior. Es por ello que el secretario de política económica del ministro Paulo Guedes, Adolfo Sachsida declaró que “más importante que el número es la calidad del crecimiento. Tenemos que separar lo que son choques externos de la naturaleza de los efectos de la política económica”. 

Ahora bien, mientras que en Brasil la crisis agropecuaria conduce a una bajada del PBI, en Argentina dicho sector está experimentando un récord de producción, exportación e incluso liquidación de divisas. Es más, el pasado mes de noviembre se alcanzó una suba del 99,6% de las exportaciones interanual, sumando 1355 millones de dólares, y  siendo el mayor registro desde octubre de 2013. Las importaciones desde nuestro país vecino también crecieron en noviembre arrojando un crecimiento de las mismas del 11,5% que se traduce en 1047 millones de dólares, y que sitúa a la Argentina en un superávit de 307 millones en la balanza comercial. 

Este crecimiento del flujo comercial entre ambas naciones que llega al 46,1% interanual, en el caso de las exportaciones de Argentina hacia Brasil se basó principalmente en trigo y centeno sin moler,  vehículos de motor para transporte de mercancías, y vehículos de turismo. Al respecto el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, expresó que “es una gran demostración de ingresos, de inversiones productivas que sustituye importaciones. Mayores exportaciones generan más dólares, generan empleos y divisas genuinas para la Argentina”. 

A su vez, más allá de las diferencias ideológicas entre los líderes de ambos países, se están encauzando una serie de proyectos conjuntos como la construcción de un gaseoducto que irá de Vaca Muerta a Brasil, financiado con fondos privados,   que potenciaría las exportaciones de gas a Brasil en el corto plazo. 

El embajador Scioli sigue trabajando en entrelazar los gobiernos de ambas naciones, por lo que no parece de gran ayuda para este acercamiento la visita del ex presidente brasileño Lula Da Silva el día 10 de diciembre a la Argentina para asistir al festejo del “Dia de la Democracia”. Scioli venía coordinando una reunión privada entre Bolsonaro y Alberto Fernández, durante la cumbre de presidentes del Mercosur que se dará en Brasilia el 18 y 17 de diciembre, que tras la noticia de la visita de Lula ha pasado a realizarse de forma virtual a petición del gobierno brasileño. 

Aunque las distancias ideológicas actuales entre ambos países nos hacen pensar en un divorcio, claro está que ambos se necesitan y como toda unión se juraron estar juntos tanto en la salud como en la enfermedad.

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