Este 2 de abril, la plaza San Martín de la ciudad de Buenos Aires volvió a ser el escenario de un nuevo acto por el Día de los Veteranos y Caídos en la Guerra de Malvinas. Como único orador de este homenaje, el presidente Javier Milei reafirmó el compromiso argentino por el archipiélago, que incluye a las islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur, y criticó el desarrollo petrolífero Sea Lion en la zona disputada del Atlántico.
Horas antes de que el mandatario diera su discurso en el cenotafio que honra a los 649 argentinos que perdieron la vida en el conflicto con el Reino Unido, el parque ya estaba sujeto a un fuerte operativo de seguridad: los perros paseados por sus dueños se cruzaban con los de la unidad canina de la Policía de la Ciudad que los agentes llevaban bajo los bancos en busca de explosivos. A pocos pasos, un billete de veinte pesos con el dorso de la batalla de la Vuelta de Obligado —símbolo patrio de la soberanía nacional— era arrastrado sobre el piso por el viento.
A través de las pasarelas cerradas al público que descienden hacia la Avenida del Libertador, subieron efectivos de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad, en representación de las distintas ramas que participaron en la guerra de Malvinas. Quedaron formados sobre la colina de la plaza, frente al cenotafio donde se congregaban veteranos, personal castrense y funcionarios del gobierno.

Todo el gabinete nacional, con excepción de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, que adujo “una leve indisposición”, entró por la pasarela cerrada al público sobre la calle San Martín en los minutos previos a la aparición del presidente Milei, prevista para las 10 de la mañana.
Javier Milei reafirmó el compromiso argentino por las Islas Malvinas y criticó el desarrollo petrolífero Sea Lion en el Atlántico Sur
Luego de realizar un minuto de silencio y entregar una ofrenda ante el cenotafio en compañía de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, —la vicepresidenta y presidenta del Senado, Victoria Villarruel, participó de un acto en la provincia de Buenos Aires—, así como los altos mandos de las FF.AA., el presidente Milei se dirigió al atril dispuesto para el discurso.
Las palabras del presidente se extendieron por poco más de cinco minutos, en los que alcanzó para reafirmar el compromiso de soberanía argentino sobre las islas del Atlántico sur y sus espacios marítimos circundantes, criticar el desarrollo petrolífero Sea Lion en la cuenca Malvinas norte y dar algunos mensajes directos a los veteranos y la comunidad militar.

Puntualmente, prometió que el año que viene, en conmemoración al 45° aniversario del conflicto, va a instruir a la Secretaría General de la Presidencia que conduce su hermana, Karina Milei, que “lleve a cabo un homenaje y otorgue una merecida distinción a nuestros veteranos, un reconocimiento que el Poder Ejecutivo le debe a nuestros héroes hace ya muchos años”.
La noticia fue una verdadera sorpresa para los veteranos, que desconocían tal información. “Creo que surgió hoy, fue una idea de alguien a último momento que le dijo ‘tenés que decir algo agradable'”, sugirió Amando Ocanto, expiloto de la aviación naval que durante el conflicto realizó 52 vuelos a Malvinas sobre un Fokker F-28 desde su base en Río Grande. Aunque sostuvo que el discurso fue “coloquial” y que en las promesas, por lo general, “del dicho al hecho hay un gran paso”, Ocanto también valoró el homenaje brindado por la administración Milei en 2024, cuando la comunidad de veteranos fue invitada a participar del desfile militar del 9 de julio. Al final del día, sostuvo, “Somos subordinados al poder central y él es el comandante en jefe, así que mis respetos”.
Entre las otras promesas que hizo el Presidente para las FF.AA. estuvo la modernización de sus equipamientos, para lo que se comprometió a destinar “el 10% de los ingresos fiscales de las privatizaciones” futuras a realizar sobre distintas empresas del Estado en las que no puntualizó. Por otro lado, se refirió al día a día de oficiales y conscriptos al admitir que “hay una deuda en lo salarial con las fuerzas” que buscará subsanar: ” Dentro del marco del equilibrio fiscal, reafirmamos el compromiso de este gobierno de llevar a cabo la reconstrucción de nuestras Fuerzas Armadas”.
También aseguró que el gobierno está “abordando con responsabilidad la crisis estructural de la obra social militar”, en referencia a la disolución del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA), que entró en vigencia este 1° de abril y fue reemplazada por un nuevo organismo denominado OSFA (Obra Social de las Fuerzas Armadas): “Lo estamos haciendo mediante una reorganización institucional que prioriza la cobertura médica del personal militar y sus familias, limita el gasto administrativo y garantiza una transición ordenada”.
De cara a la comunidad internacional, reafirmó en nombre del pueblo argentino “nuestro derecho al ejercicio pleno de la soberanía en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”. También agradeció el apoyo al reclamo nacional de instituciones multilaterales que ha criticado duramente en el pasado, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Mercosur, así como de la Organización de Estados Americanos con sede en Washington D.C.
Por primera vez en su serie de discursos del 2 de abril, se refirió concretamente al desarrollo petrolífero Sea Lion, localizado en la cuenca Malvinas norte y llevado adelante por las empresas Rockhopper Exploration y Navitas. “El país responderá con todas las medidas diplomáticas para proteger sus derechos y defender sus intereses”, prometió.

Luego de desear “a nuestros héroes memoria y gloria, a nuestros veteranos honor y gratitud y a las islas Malvinas lealtad y compromiso eterno”, se despidió de los asistentes al acto deseando “que Dios bendiga a la República Argentina, que las fuerzas del cielo nos acompañen” y, a diferencia de los años anteriores que cerró con su característico “Viva la Libertad, ¡carajo!”, lo modificó para despedirse con un más tradicional: “¡Viva la patria!”.
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