Los ejercicios navales de China son una de las demostraciones más explícitas de poder militar de la potencia asiática, por lo que es importante conocer qué ven los analistas militares de estos movimientos y qué se infiere de ellos.

Técnicamente, un ejercicio naval consiste en operaciones planificadas de antemano por los mandos militares para ejercitar la interoperabilidad de sus recursos y fortalecer la capacidad de respuesta de su personal ante determinados escenarios que se simulan. Sin embargo, qué tipo de activos se ponen en juego, las situaciones sobre las que se estructuran y dónde lo hacen son factores que dicen mucho más de lo que parece.
Cómo China prepara ejercicios navales qué se ve y qué se infiere
En el caso de China, los ejercicios navales buscan reforzar los reclamos de soberanía del Partido Comunista Chino sobre distintos territorios -especialmente Taiwán y el mar del Sur de China– exhibiendo a la vez el progreso técnico y la capacidad operativa de su Armada, considerada la segunda más importante del mundo en términos de cantidad y calidad de buques detrás de la de Estados Unidos. En el caso de China, los ejercicios navales también buscan reforzar lo que es percibido como una de las mayores debilidades de su Armada: la falta de experiencia en escenarios de combate real.
Al ser la preparación para el combate uno de los puntos centrales en la planificación de sus ejercicios navales, es importante ver dónde se desarrollan los mismos. Un espacio común para la Armada del Ejército de Liberación Popular es el estrecho de Taiwán, que separa el continente de la isla que Beijing reclama como parte de su territorio. En este contexto, cualquier movimiento de embarcaciones es vista desde Taipéi como la simulación de una amenaza, que incluso la ha llevado a invertir en un costoso programa de desarrollo autóctono de submarinos.

A fines de diciembre, el Comando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación llevó adelante un ejercicio bajo el nombre Justice Mission 2025, que fue inédito por su cercanía a la isla, la cual fue rodeada en cinco zonas marítimas. De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Taiwán, por primera vez unidades de artillería de cohetes chinas dispararon munición real dentro de la zona contigua, a solo 24 millas náuticas de la costa, un umbral que elevó sensiblemente la presión militar y política sobre Taipéi.
Antes ese mismo mes, China también respondió al involucramiento de Japón en la cuestión de Taiwán con un ejercicio cerca de sus aguas territoriales que incluyó a uno de sus portaaviones, el Liaoning, y motivó la salida de aeronaves del archipiélago para realizar un seguimiento. Pero la aparición de los aviones japoneses generó una intervención de cazas chinos que solo aumentó la tensión entre las dos naciones, que están en un retroceso diplomático desde que la primera ministra Sanae Takaichi dijo que Japón podría verse obligado a “intervenir” militarmente si la potencia asiática invade Taiwán.

El capítulo de los portaaviones es uno de los más novedosos que está escribiendo el Ejército Popular de Liberación. China ya es el segundo país con más buques de este tipo en el mundo luego de haber sumado su tercer modelo, el Fujian, que es a su vez el más moderno de su flota. Los ejercicios navales también son utilizados para proyectar este poder, y la coincidencia del Liaoning y el Fujian en la base naval de Qingdao, sobre el mar Amarillo, hacen a muchos analistas pensar que China podría estar preparando en el corto plazo un ejercicio naval conjunto.
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