- China impulsa reunión militar con líderes europeos y la OTAN en Bruselas en plena crisis en Medio Oriente.
- Beijing combina diálogo militar y económico mientras evita alinearse con EE.UU. en el conflicto con Irán.
- La escalada en el estrecho de Ormuz y la tensión global marcan el trasfondo estratégico de las conversaciones.

Una delegación del Ejército Popular de Liberación de China viajará a Bruselas la próxima semana para mantener conversaciones con la Unión Europea y la OTAN, en un contexto de creciente preocupación por la seguridad global tras la guerra con Irán.
Las conversaciones de seguridad y defensa entre China y la UE se realizarán el martes, mientras que las reuniones con la OTAN tendrán lugar durante la misma semana, según confirmaron fuentes oficiales a South China Morning Post. Del lado europeo, el diálogo será encabezado por Benedikta von Seherr-Thoss, directora general de paz, seguridad y defensa del Servicio Europeo de Acción Exterior. Desde la OTAN también confirmaron contactos con representantes de la Oficina de Cooperación Militar Internacional del EPL, en el marco de un diálogo orientado a generar transparencia mutua. Cabe destacar que aún no se difundió una agenda oficial para los encuentros.

El encuentro se produce en un contexto marcado por la guerra con Irán, que suma presión sobre la seguridad global, y por tensiones dentro de la propia OTAN. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó a los aliados europeos por negarse a apoyar los ataques contra Irán y por no enviar buques al estrecho de Ormuz, una ruta clave que permanece prácticamente cerrada. En paralelo, la posición de China frente al conflicto fue explicitada por la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mao Ning, quien afirmó que “China se opone a los ataques militares de EE.UU. e Israel contra Irán que violan el derecho internacional” y que “apoya a Irán en la salvaguarda de su soberanía, seguridad e integridad territorial”, marcando una postura declarada frente a la crisis.

Las conversaciones retoman un canal que no se activaba desde hace dos años, cuando la última ronda se realizó en Beijing e incluyó discusiones sobre la guerra en Ucrania —que sigue siendo un obstáculo en la relación entre Europa y China—, así como sobre el Mar Rojo, el Indo-Pacífico, el Mar del Sur de China y Taiwán. El encuentro también se da en medio de nuevas tensiones entre Bruselas y Beijing, tras sanciones de la UE a empresas y ciudadanos chinos por ciberataques.
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