Un análisis del Royal United Services Institute (RUSI) publicado en marzo de 2026 advierte que la actual guerra en el Golfo, impulsada por los ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán, ya está generando señales concretas de cómo podría impactar a nivel global un conflicto en el estrecho de Taiwán.

El análisis elaborado por el investigador Philip Shetler-Jones, sostiene que el principal canal de contagio no es solo el petróleo, sino la disrupción del sistema global de transporte marítimo. Es decir, el problema no es solo la energía, sino cómo se mueve todo el comercio mundial.
Según el documento, si ese mismo tipo de disrupción se trasladara a Asia Oriental —donde se concentra gran parte del comercio mundial— el impacto sería significativamente mayor, con riesgo de paralizar flujos comerciales y amplificar una crisis económica global.
El Informe
El informe del RUSI se basa en un diagnóstico estructural. Las principales economías de Asia —China, Japón, Corea del Sur y Taiwán— dependen del comercio marítimo tanto para su abastecimiento energético como para su producción industrial.
En base al documento, estas economías no solo concentran una porción significativa del PBI global, sino que están interconectadas a través de cadenas de suministro complejas que dependen de rutas marítimas estables. El análisis advierte que la actual guerra en el Golfo ya está afectando ese sistema en donde la incertidumbre en la zona de conflicto eleva los costos de seguros y reduce la disponibilidad de transporte.

Qué cambiaría en un conflicto por Taiwán
El punto central del informe es que una crisis en el estrecho de Taiwán tendría un efecto multiplicador sobre estas disrupciones. Según datos citados por el RUSI, incluyendo estadísticas de la UNCTAD, Asia concentra cerca del 60% del comercio marítimo mundial y más del 40% del manejo de carga global. Esto implica que cualquier interrupción en esa región afectaría no solo rutas específicas, sino el funcionamiento general del comercio internacional.
El documento también señala que un conflicto generaría una “zona de riesgo” en algunas de las rutas marítimas más transitadas del mundo. En ese escenario, las aseguradoras podrían restringir o encarecer la cobertura, e incluso retirarse temporalmente, lo que limitaría la actividad de las navieras independientemente de la presencia militar en la zona.
El análisis de Philip Shetler-Jones, publicado por el RUSI, cuestiona la idea de que un conflicto en torno a Taiwán pueda ser contenido a nivel regional. Según el investigador, el sistema marítimo global funciona como un ecosistema descentralizado —integrado por armadores, aseguradoras, bancos y operadores— que no responde a una única autoridad. Esto limita la capacidad de los Estados para garantizar su funcionamiento en escenarios de guerra.
El informe también destaca que medidas tradicionales, como escoltas navales o garantías estatales, no necesariamente aseguran la continuidad del comercio. Como ejemplo, menciona que propuestas recientes para proteger la navegación en contextos de riesgo no han logrado revertir la cautela del sector marítimo frente a la incertidumbre.
El documento concluye que la actual crisis en el Golfo debe interpretarse como una señal de alerta sobre la vulnerabilidad del sistema económico global, y plantea que un escenario en Taiwán no solo tendría implicancias militares, sino que pondría a prueba la resiliencia del comercio global, con efectos que podrían extenderse rápidamente a otras regiones, incluida América Latina.
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