El presidente Argentino, Javier Milei, firmó el decreto que promulga la ley de aprobación del Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, luego de su ratificación por el Congreso. Con esta decisión, Argentina se convirtió en el primer país del bloque en completar formalmente el proceso legislativo interno después de la firma del tratado.

Previamente, la iniciativa fue aprobada por la Cámara de Diputados y recibió el visto bueno definitivo del Senado con 69 votos afirmativos y tres en contra. La promulgación habilita el cierre del trámite constitucional argentino y envía una señal política clara sobre el respaldo del Poder Ejecutivo al acuerdo negociado durante 25 años entre ambos bloques.
Cabe destacar que el tratado fue firmado el 17 de enero en Asunción por los representantes del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y la Unión Europea. De acuerdo con datos oficiales de la UE, el acuerdo crearía una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, integrando un mercado de aproximadamente 700 millones de personas, con cerca del 30 % del PBI mundial y alrededor del 35 % del comercio global.
En paralelo al proceso argentino, el Parlamento de Uruguay también aprobó el acuerdo, mientras que en Europa el procedimiento continúa abierto. El Parlamento Europeo se encuentra a la espera de definiciones jurídicas vinculadas a la competencia del tratado, cuestión que analiza el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Sin embargo, la Comisión Europea podría evaluar la aplicación provisional de los capítulos comerciales una vez que los Estados miembros completen determinados pasos internos.
Desde la perspectiva económica, el acuerdo prevé la liberalización del 99 % del comercio agrícola entre ambas regiones, con eliminación progresiva o inmediata de aranceles para numerosos productos del Mercosur. También incluye disposiciones sobre bienes industriales, servicios, compras públicas, propiedad intelectual y reglas sanitarias, lo que amplía su alcance más allá de un tratado estrictamente arancelario.
De esta manera, la decisión argentina se inscribe en un contexto internacional marcado por la fragmentación comercial y la redefinición de cadenas globales de valor. La ratificación temprana posiciona a Buenos Aires como un actor que busca acelerar la inserción internacional del bloque sudamericano, mientras Europa evalúa el impacto político y ambiental del acuerdo dentro de su propia arquitectura institucional.













