El canciller Friedrich Merz afirmó que Alemania no buscará desarrollar armas nucleares propias, pero sí quiere explorar un esquema de disuasión que incorpore capacidades francesas y británicas como parte de un “paraguas” europeo, en paralelo al actual mecanismo de nuclear sharing de la OTAN con armas estadounidenses. La declaración llega mientras la guerra en Ucrania redefine prioridades de defensa en Europa y reabre el debate sobre cuánta autonomía estratégica puede construir el continente sin romper el marco atlántico.

Merz lo planteó en una entrevista donde sugirió que, así como la OTAN opera una arquitectura de disuasión nuclear apoyada en Estados Unidos, Europa debería discutir si Francia y el Reino Unido pueden jugar un rol más explícito para “blindar” al continente. También remarcó que cualquier fórmula depende de decisiones soberanas de París y Londres, que siguen controlando de manera nacional su empleo.
La discusión impacta de lleno en un punto sensible: Alemania ya forma parte del esquema de nuclear sharing de la OTAN, que prevé que aeronaves alemanas estén certificadas para portar bombas nucleares estadounidenses almacenadas en su territorio, aunque la decisión final de uso no recae en Berlín. En ese marco, el reemplazo progresivo de los Tornado por F-35A se vincula directamente con sostener esa capacidad dentro del dispositivo aliado.
Al mismo tiempo, Merz subrayó límites legales y políticos: Alemania está condicionada por compromisos internacionales, como el Tratado de No Proliferación y el marco surgido del proceso de reunificación, lo que estrecha el margen para cualquier salida que se parezca a “armarse” de manera independiente. Por eso, el foco se corre hacia formatos de disuasión extendida europea o arreglos de coordinación política y operativa, más que hacia una “bomba alemana”.
Qué cambia si Francia y Reino Unido “europeizan” su disuasión
El factor francés es clave porque París históricamente mantuvo su fuerza nuclear separada del mando integrado de la OTAN, como parte de su idea de autonomía estratégica. Aun así, Emmanuel Macron viene empujando un “diálogo estratégico” con socios europeos y adelantó que precisará su doctrina nuclear en las próximas semanas, con referencias a que los “intereses vitales” de Francia tienen un componente europeo.
El Reino Unido, por su parte, aparece como la otra pata indispensable por volumen, continuidad de patrulla submarina y su inserción estructural en el entramado atlántico. En julio de 2025, Londres y París firmaron la Northwood Declaration, donde afirmaron que no ven escenarios de “amenaza extrema” a Europa que no implique una respuesta de ambos, habilitando la idea de coordinación sin perder control nacional.

Si esa coordinación se traduce en mecanismos concretos, ejercicios, procedimientos de consulta o señales políticas más frecuentes, el efecto inmediato sería reforzar la credibilidad de la disuasión europea en un momento en que varios gobiernos temen que Washington reordene prioridades hacia Asia o busque reducir costos estratégicos en el teatro europeo. De hecho, el debate se aceleró en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde la agenda de “más Europa en defensa” volvió a dominar los pasillos.
Pero el paso de la retórica a la arquitectura real es complejo: una cosa es que Francia y Reino Unido declaren una convergencia de intereses y otra es construir un sistema comparable al paraguas estadounidense, que combina capacidades, logística, inteligencia, mando y una red global de apoyo. Además, cualquier fórmula que implique “compartir” armamento o basarlo fuera del control nacional abre debates sensibles sobre compatibilidad jurídica, escalada y percepción de proliferación.
Para la OTAN, el dilema es doble. Por un lado, una disuasión europea más visible podría reducir incertidumbre y mejorar el mensaje hacia Moscú en el flanco oriental. Por el otro, si no se integra con cuidado, puede generar fricciones políticas internas y reordenar jerarquías dentro del bloque, con impactos sobre qué aliados cargan con más responsabilidades y qué prioridades geográficas ganan peso.
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