El canciller de Polonia, Radosław Sikorski, afirmó que “no está seguro” de que Estados Unidos siga considerando el fin de la guerra en Ucrania como una prioridad central, tras mantener conversaciones privadas con el secretario de Estado Marco Rubio en los márgenes de la Conferencia de Seguridad de Múnich. La declaración expuso una inquietud que atraviesa a varios gobiernos europeos: si Washington sostendrá el foco en el frente oriental mientras la administración de Donald Trump reordena sus prioridades estratégicas.

Según TVP World, Sikorski describió el tono de Rubio como “una mejora” respecto de semanas anteriores, pero sostuvo que la señal pública no disipó la duda principal en Europa. En su lectura, Estados Unidos prefiere que la guerra termine, mientras que el objetivo europeo es que termine “de la manera correcta”, para evitar un cierre que deje a Ucrania debilitada y a la región más expuesta.
Rubio, por su parte, utilizó su intervención en Múnich para reafirmar el valor del vínculo transatlántico y pedir “seriedad y reciprocidad” a los aliados europeos, en línea con el enfoque de la Casa Blanca sobre cargas compartidas.
El temor europeo a un cierre rápido y el factor “posición de fuerza”
Sikorski planteó que, por cercanía geográfica, Europa tiene más en juego que Estados Unidos y que Ucrania debería negociar desde una posición de fuerza, evitando lo que definió como una “semi capitulación”. También advirtió contra subestimar a regímenes autoritarios cuando explicitan sus intenciones, un argumento que Polonia viene usando desde hace años en debates internos de la Unión Europea sobre la amenaza rusa y la preparación estratégica.

Las declaraciones llegan en un momento en que se discuten formatos y condiciones para nuevos contactos diplomáticos. En Múnich, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski volvió a insistir en garantías de seguridad de largo plazo como condición para cualquier acuerdo, y advirtió sobre el riesgo de pactos que no disuadan futuras agresiones.
El episodio deja una tensión abierta para los próximos meses: si Washington puede sostener simultáneamente una agenda de competencia con China, presión sobre Europa para ampliar su esfuerzo de Defensa, y un involucramiento consistente en Ucrania. Para Polonia y otros socios del flanco oriental, la respuesta no se mide solo en declaraciones, sino en continuidad de apoyo, coordinación política y claridad sobre los términos de un eventual final de la guerra.
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