- Estados Unidos trasladó el portaaviones USS Gerald R. Ford al Medio Oriente para reforzar la disuasión frente a Irán, sumándose al grupo del USS Abraham Lincoln.
- La Casa Blanca evalúa enviar incluso un segundo portaaviones y desplegar escuadrones de F-35A, concentrando un poder naval y aéreo sin precedentes en el Golfo Pérsico.
- El Caribe pierde la presencia de la plataforma naval más avanzada de EE.UU., que en 2025 lideró operaciones contra Venezuela y marcó un cambio político en la región.

El envío del portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) para sumarse al grupo del USS Abraham Lincoln refleja la prioridad inmediata de Washington: reforzar la disuasión frente a Irán en un contexto de negociaciones nucleares tensas. Como ya mencionó Escenario Mundial en su cobertura del 10 de febrero, Trump evalúa incluso desplegar un segundo portaaviones adicional si las conversaciones fracasan, lo que implicaría una concentración inédita de poder naval en el Golfo Pérsico.
Asimismo, el 11 de febrero, Escenario Mundial informó sobre el tránsito de escuadrones de F-35A Lightning II hacia Medio Oriente, confirmando que la Casa Blanca busca una capacidad aérea superior y sostenida. Y el 12 de febrero, el portal destacó que el Pentágono estudia ampliar aún más la presencia naval en la región, consolidando la prioridad estratégica frente a Irán
Impacto en el Caribe
El Ford había operado en el Caribe en 2025, liderando una campaña que culminó con la caída de Nicolás Maduro. Su partida deja a la región sin la plataforma naval más avanzada de EE.UU. Ahora el despliegue vuelve a apoyarse en ocho buques, un submarino y unos 4.000 efectivos, sin la capacidad aérea embarcada que ofrece un portaaviones.
Por su parte, Colombia, Brasil y socios caribeños deberán reforzar la cooperación en vigilancia marítima y aérea para compensar la ausencia de un portaaviones. Mientras que Rusia y China podrían aprovechar la menor visibilidad estadounidense para intensificar vínculos militares y económicos en América Latina.

La decisión refleja un dilema que refleja cómo reforzar Medio Oriente implica debilitar el Caribe. La presencia simultánea de dos portaaviones y cazas de quinta generación en el Golfo enviaría una señal contundente a Irán e Israel, pero al mismo tiempo dejaría a América Latina con un despliegue menos visible y más dependiente de fuerzas menores.
El precedente del Ford en el Caribe —que alteró el equilibrio político en Venezuela— demuestra que la ausencia de un portaaviones no es solo operativa, sino también simbólica reduciendo la capacidad de presión directa de Washington en su “patio trasero”.
Ahora bien, el envío del USS Gerald R. Ford al Medio Oriente fortalece la disuasión frente a Irán, pero deja al Caribe con un despliegue reducido y más dependiente de aliados regionales. En este vacío, Moscú y Pekín encuentran margen para ampliar su influencia en América Latina, mientras EE.UU. concentra su poder naval y aéreo en el Golfo Pérsico.
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