Informes de inteligencia británica afirman que las Fuerzas Armadas de Rusia registraron el mes pasado aproximadamente 9.000 bajas más en el campo de batalla en Ucrania de las que logró reemplazar mediante reclutamiento, un dato que podría marcar un punto de inflexión en la dinámica de desgaste que caracteriza a la guerra desde 2023. Funcionarios citados bajo condición de anonimato indicaron que las fuerzas rusas no obtuvieron avances territoriales significativos durante enero a pesar de la intensidad de sus ofensivas.

Según estimaciones difundidas previamente por Bloomberg, las pérdidas rusas habrían alcanzado alrededor de 35.000 soldados en diciembre, cerca del doble del promedio mensual calculado por la OTAN durante 2025. Rusia no publica cifras oficiales de bajas y el Ministerio de Defensa ruso no respondió solicitudes de comentarios. En paralelo, el comandante en jefe ucraniano, general Oleksandr Syrskyi, afirmó que la línea del frente —de unos 1.200 kilómetros— “sigue siendo difícil”, aunque el número total de tropas rusas desplegadas se ha mantenido estable en torno a 712.000 efectivos durante los últimos seis meses.
En este sentido, autoridades ucranianas señalaron que buscan elevar las pérdidas rusas hasta 50.000 mensuales hacia el verano, con el objetivo de obligar al Kremlin a elegir entre una movilización general o una reducción de la intensidad de sus operaciones. Analistas militares occidentales sostienen que, al ritmo actual, a Rusia le tomaría alrededor de dos años completar la conquista total de la región de Donetsk, una de las condiciones exigidas por Moscú en eventuales negociaciones de paz.
Afirman que el progreso territorial limitado de Rusia en Ucrania aumenta la presión al interior del Kremlin
Lo cierto también es que el limitado progreso territorial refuerza esta evaluación. Datos del servicio de mapeo de conflictos DeepState, que colabora con el Ministerio de Defensa de Ucrania, indican que los avances rusos acumulados en los últimos tres años representan menos del 1% adicional del territorio ucraniano. Mientras tanto, el incremento de la letalidad en el campo de batalla fue atribuido principalmente al uso masivo de drones, particularmente los sistemas FPV, que permiten atacar infantería, vehículos y logística a bajo costo.

Instituciones como el Ministerio de Defensa británico y el Institute for the Study of War señalaron en informes previos que el Kremlin intenta sostener el esfuerzo bélico mediante contratos voluntarios, incentivos económicos regionales y reclutamiento en prisiones, evitando repetir la movilización parcial de 300.000 reservistas decretada en septiembre de 2022. Aquella medida provocó protestas internas y la salida de cientos de miles de ciudadanos rusos del país.
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