En otra clara muestra de que los vínculos entre Estados Unidos y China afrontan un momento de distensión, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, al margen de la Conferencia de Seguridad de Múnich. El encuentro entre ambos se dio mientras Washington y Pekín se preparan para una posible visita del presidente Donald Trump a China en abril.

La reunión representó, como mínimo, la segunda vez que el principal diplomático estadounidense y Wang se ven en persona: ambos funcionarios se dieron la mano y posaron para las cámaras antes de que las dos delegaciones, flanqueadas por sus principales asesores, se sentaran una frente a la otra en una sala de conferencias de hotel en el centro de Múnich.
La reunión duró aproximadamente una hora y se produjo apenas unas semanas después de que Trump mantenga una llamada telefónica con el presidente chino Xi Jinping, que el líder republicano calificó de “muy positiva”.
El año pasado, tras meses de tensiones comerciales provocadas por los aranceles de Trump, Xi y el presidente estadounidense alcanzaron un acuerdo marco comercial en Corea del Sur el 30 de octubre.
Washington aceptó no imponer aranceles del 100% a las importaciones chinas y, a cambio, Pekín evitaría un régimen de licencias de exportación para minerales y tierras raras.

Pekín, entre la soja estadounidense y Taiwán
Tras su llamada con Xi, Trump dijo que Pekín consideraría aumentar las compras de soja a Estados Unidos a 20 millones de toneladas métricas en la temporada actual, frente a los 12 millones anteriores.
Según el propio Trump, su relación con Xi es “extremadamente buena” y que “ambos somos conscientes de lo importante que es mantenerla así.”
Pero, pese a las visibles mejoras respecto a al vínculo Washington-Pekín durante la administración Biden, el riesgo de que las relaciones bilaterales se deterioren persiste por la cuestión de Taiwán.
En su llamada telefónica con Trump, Xi dijo que Taiwán era el tema más importante en la relación entre China y Estados Unidos, y que Washington debe abordar con prudencia el tema de la venta de armas a la isla.
En diciembre, la administración Trump anunció ventas de armas por US$ 11.100 millones a Taiwán, el mayor paquete de armas norteamericanas para la isla.
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