La presencia de la agencia estadounidense en Italia previo al inicio de los juegos olímpicos de invierno de Milán-Cortina desató la polémica en el país. Varios sectores de la oposición y la sociedad civil se muestran en contra de esta medida, mientras el gobierno matiza la gravedad del hecho. Esta situación, dado el contexto político actual, genera indignación social y fuerza a repensar la noción de soberanía y capacidad de decisión de Italia.

La indignación social desatada por el despliegue de ICE en Italia
Previo al inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cotrina, se dio a conocer la participación de la agencia policial ICE en la seguridad estadounidense. Este hecho suscitó reacciones enérgicas de varios sectores de la sociedad y la política italiana. Estas se expresan en movilizaciones y reacciones políticas, sintomáticas de la preocupación general por la llegada de la agencia.
La figura más vocal fue el alcalde de la ciudad de Milán, Giuseppe Sala, de centroizquierda y perteneciente al espectro político de la oposición. En declaraciones a la emisora de radio italiana RTL 102.5, señaló que la agencia no era bienvenida en la ciudad. Asimismo, calificó a la agencia como un cuerpo policial asesino, realizando cuestionamientos al gobierno.
“Esta es una milicia que mata […] Está claro que no son bienvenidos en Milán, no hay duda de ello. Simplemente, ¿podemos decir no a [Donald] Trump por una vez?” ~Giuseppe Sala, alcalde de Milán
El descontento también se manifiesta en otras acciones concretas. Por ejemplo, se convocó una manifestación el sábado previo al inicio de los juegos en Milán. Del mismo modo, colectivos estudiantiles anunciaron otra marcha para el 6 de febrero, día de la ceremonia inaugural.
Otros políticos de oposición llevaron el descontento por la presencia de ICE al parlamento, luciendo pines con la frase “Fuera Ice”. Figuras como el ex-premier Giuseppe Conte exigieron al gobierno establecer límites y dejar de hacer reverencias a extranjeros. Por su parte, el líder de izquierda Nicola Fratoianni descalificó duramente a ICE como un “escuadrón de Trump de asesinos armados hasta los dientes”.
Inclusive ciudadanos estadounidenses residentes en Milán expresaron su consternación por la medida. Dieron a conocer su incredulidad frente a esta, señalando la falta de jurisdicción de ICE en Italia. Además, indicaron su preocupación por las implicancias que esta situación tendría para la reputación de su país.
Razones del descredito en Italia de ICE
El rechazo hacia ICE se fundamenta en una serie de hechos recientes y la reputación que la agencia adquirió bajo la administración Trump. El accionar de la agencia, que se involucró en hechos de violencia letal y amenazas a la prensa, es la raíz de su descrédito.
Hace algunas semanas la indignación hacia ICE se intensificó luego de una serie de hechos que involucraron violencia fatal. Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas se vieron involucrados en tiroteos mortales en Minneapolis, donde murieron dos ciudadanos estadounidenses.
A esto se suman episodios de agresiones contra agentes de prensa italianos. Durante la cobertura de los hechos en Minneapolis, un equipo de la RAI italiana sufrió amenazas por parte de agentes federales de ICE. Uno de los efectivos advirtió a los periodistas que romperían la ventanilla de su vehículo si seguían filmando los hechos.

Figuras políticas como Carlo Calenda o Elly Schlein canalizan el descontento generalizado a raíz de estos hechos en sus declaraciones. En estas, describen a la agencia como una milicia violenta y fuera de control que actúa al margen de la ley. El alcalde de Milán nuevamente arremetió contra ICE dando cuenta de la incompatibilidad de sus formas con el proceder europeo:
“Creo que los agentes del ICE no deberían venir a Italia porque no es seguro que se ajusten a nuestra forma democrática de garantizar la seguridad”
~Giuseppe Sala, alcalde de Milán
La defensa del gobierno del despliegue de ICE en Italia
Sin embargo, frente al creciente descontento social por la presencia de la agencia estadounidense, el gobierno de Meloni busca matizar la gravedad del asunto. Para lograr esta desescalada, se valen de estrategias de clarificación técnica y de minimización política.
Luego de una reunión entre el ministro del interior, Matteo Piadentosi y el embajador estadounidense, Tilman Fertitta, se emitió un comunicado. En este, el Ministerio del Interior aclara que el despliegue de ICE en Italia será de personal de la rama de investigación de la agencia. Según este, los agentes que arribarán son analistas y no encargados operativos de redadas migratorias.
A esto se suma el hecho de que se clarificaron los límites de acción de la agencia en el país. El gobierno asegura que su actividad se concentrará exclusivamente en sus sedes diplomáticas y no realizarán operaciones en las calles ni de orden público. Además, el canciller Antonio Tajani relativizó las duras comparaciones hacia ICE hechas por políticos de oposición y varios sectores de la población:
“No es que lleguen las SS. […] No llegan con metralletas y la cara cubierta. Llegan funcionarios, no habrá agentes del ICE en medio de la calle, solo se verán uniformes de Carabinieri, Policía y Guardia di Finanza”
~ Antonio Tajani, Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Italia
Precisamente, en esto insiste enfáticamente el gobierno: en que la seguridad y el orden interno siguen siendo competencia soberana de Italia. Más bien, las autoridades señalan que se trata de un procedimiento estándar y que las agencias llevan años apoyando la seguridad en los Juegos Olímpicos. El ministro Piantedosi calificó la polémica como “basada en la nada” y recordó que la unidad de investigación tiene presencia en 50 países, incluida Italia.
¿Un cuestionamiento a la soberanía y la autonomía italianas?
Con todo, este episodio de controversia invita a reflexionar sobre las nociones de soberanía y autonomía de países como Italia frente a Estados Unidos. El despliegue de fuerza policial extranjera, sobre todo una con tanta carga política, da lugar a una pregunta profunda. ¿Es realmente Italia autónoma en relación a Estados Unidos?
El gobierno de Meloni es enfático en reafirmar que la jurisdicción y la autoridad no están a su cargo. Reiteran que “todas las operaciones de seguridad serán responsabilidad y dirigidas por autoridades italianas”. El propio ministro del Interior Piantedosi subrayó ante el parlamento que ICE “no puede, ni podrá” llevar a cabo operativos en territorio nacional”.
Sin embargo, es innegable que el despliegue de ICE en Italia coloca al gobierno de la primera ministra en una situación incómoda. La oposición denuncia un supuesto “problema de soberanía”, dado el entrampamiento de Meloni entre la alianza con Trump y la impopularidad de sus políticas. Como se señaló, figuras políticas como Conte instan a las autoridades a “establecer límites” y a ser capaces de decir que “no” a Washington.
Aunque se pueda argumentar que las delegaciones extranjeras son libres de elegir su personal de seguridad, el debate se centra en otro hecho. ¿Realmente es compatible la presencia de una agencia acusada de violar derechos humanos con los estándares democráticos italianos? ¿O esta contradicción es el resultado del cumplimiento de la voluntad política del gobierno norteamericano?
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