La principal debilidad que tenía Estados Unidos para realizar un ataque sobre Irán – su falta de recursos bélicos en la zona por su despliegue en otras partes del mundo – queda atrás mientras el ejército más poderoso del mundo aumenta sus capacidades en la región con el despliegue del portaviones USS Abraham Lincoln. En este contexto, Donald Trump posibilitó el despliegue de cazas F-35 y ordenó la movilización de sistemas antimisiles que profundizan la presión militar sobre el régimen del ayatollah Khamenei.

En el marco del despliegue del portaviones USS Abraham Lincoln, Estados Unidos incrementa su presencia militar en Medio Oriente con la llegada de nuevos cazas F-35 y sistema de misiles
El mero despliegue del portaviones nuclear de clase Nimitz en el Mar Arábigo ya reporta de por sí capacidades suficientes para amenazar a Teherán. Su grupo de ataque incluye el Ala Aérea 9 (CVW-9), formada por los mencionados cazas F-35 – considerados los más modernos del mundo -, el avión de guerra electrónica EA-18G Growler, capacitado para dominar el espectro electromagnético, bloquear radares enemigos y suprimir defensas aéreas, y aviones de reconocimiento electrónico RC-135 Rivet Joint. Por otra parte, el buque es escoltado por tres destructores con la capacidad de lanzar misiles sobre territorio iraní.
La posibilidad de que Irán utilice su arsenal de misiles balísticos para generar una “guerra regional”, como advirtió recientemente Khamenei, busca ser desactivada por el despliegue de sistemas de defensa antimisiles en la región. Así, se reportó que Estados Unidos movilizó en la región baterías de Defensa de Área Terminal a Gran Altitud (THAAD por sus siglas en inglés), sistemas móviles antimisiles diseñados para interceptar misiles balísticos en su fase terminal a través de impacto cinético, y sistemas de misiles Patriot, la defensa aérea móvil estándar del ejército norteamericano contra aviones, misiles de crucero y misiles balísticos de corto alcance.
En adición a estas capacidades, Estados Unidos habría ordenado la movilización de sus Buques de Combate Litoral y navíos de la Guardia Costera asentados en la base de la Marina de Estados Unidos en Bahrein, la principal con la que cuenta la potencia norteamericana en el Golfo Pérsico, sede de la Quinta Flota.

El despliegue de este imponente aparato militar ya tuvo un efecto concreto sobre los movimientos militares de Irán: el régimen canceló ejercicios navales proyectados tras las advertencias del CENTCOM, el Comando Central de Estados Unidos, responsable de operaciones en Medio Oriente, Asia Central y partes del norte de África.
Trump evalúa nuevas opciones militares contra Irán mientras aumenta las capacidades bélicas en Medio Oriente
La administración Trump está evaluando distintas opciones militares contra Irán, luego de que el presidente republicano dijera que es necesario un cambio de régimen en la potencia regional chiita.
El presidente republicano ya se había comprometido a intervenir en Irán luego de que el régimen del ayatollah Khamenei reprimiera con munición letal las protestas en su contra que se masificaron desde diciembre del año pasado en reclamo por la economía y mejores condiciones sociales. “La ayuda está en camino”, prometió el 13 de enero a través de Truth Social a los manifestantes que tomaron las calles en distintas ciudades del país. Pero mientras los asesinatos de civiles se contaban por miles, Trump decidió retroceder parcialmente, aduciendo que las autoridades iraníes habían suspendido cientos de ejecuciones previstas.
En aquel entonces, distintos medios citaron las advertencias de aliados regionales como Israel y Arabia Saudita como uno de los motivos para no avanzar en una opción ofensiva mientras buena parte del arsenal estadounidense se hallaba situado en el Mar Caribe, como parte de la campaña de presión sobre Venezuela que acabó con la captura de Nicolás Maduro. Ahora, el reciente despliegue del portaviones USS Abraham Lincoln de las Fuerzas Armadas norteamericanas recuerda los movimientos realizados desde septiembre del año pasado sobre la nación sudamericana.

Pero el objetivo de esta campaña, a diferencia de la anterior, no es sólo inutilizar el arsenal con el que el régimen iraní podría atacar a los aliados regionales de Estados Unidos – Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos se negaron a prestar apoyo o su espacio aéreo para cualquier operación militar por este miedo – sino el reiniciar las protestas sociales que tienen el potencial de tumbar al gobierno teocrático que maneja los destinos del país persa desde la Revolución Islámica de 1979. Por esta circunstancia, los bombardeos tendrían que ser más amplios, apuntando incluso a cuarteles militares. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en su última audiencia con el Senado, el pasado 28 de enero, que debido al tiempo que lleva el régimen en el poder y la vasta capacidad militar que posee sobre el territorio, “sería incluso más complejo” proyectar un cambio de régimen en Irán de lo que ya es en Venezuela.
Por eso la opción diplomática aparece como la preferida del presidente norteamericano, quien en las últimas horas dijo que “sería genial” que Estados Unidos no tuviera que usar su fuerza militar en Irán. “Tenemos muchos enormes, muy poderosos barcos partiendo a Irán ahora mismo, y sería genial si no tuviéramos que usarlos”, dijo Trump el jueves 29 de enero en la premiere del documental sobre su esposa, Melania Trump. En el mismo evento, sostuvo ante la prensa que le pidió “dos cosas” al régimen de los ayatollahs para evitar una acción militar: “Número uno, nada nuclear. Y número dos, dejen de matar manifestantes”.
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