La administración Trump está evaluando distintas opciones militares contra Irán, luego de que el presidente republicano dijera que es necesario un cambio de régimen en la potencia regional chiita. Las capacidades bélicas de Estados Unidos en la zona aumentaron en las últimas semanas, en un operativo que incluye el despliegue de un portaviones y sistemas antimisiles.

El presidente republicano ya se había comprometido a intervenir en Irán luego de que el régimen del ayatollah Khamenei reprimiera con munición letal las protestas en su contra que se masificaron desde diciembre del año pasado en reclamo por la economía y mejores condiciones sociales. “La ayuda está en camino”, prometió el 13 de enero a través de Truth Social a los manifestantes que tomaron las calles en distintas ciudades del país. Pero mientras los asesinatos de civiles se contaban por miles, Trump decidió retroceder parcialmente, aduciendo que las autoridades iraníes habían suspendido cientos de ejecuciones previstas.
En aquel entonces, distintos medios citaron las advertencias de aliados regionales como Israel y Arabia Saudita como uno de los motivos para no avanzar en una opción ofensiva mientras buena parte del arsenal estadounidense se hallaba situado en el Mar Caribe, como parte de la campaña de presión sobre Venezuela que acabó con la captura de Nicolás Maduro. Ahora, los movimientos recientes de las Fuerzas Armadas norteamericanas recuerdan los realizados desde septiembre del año pasado sobre la nación sudamericana.
Trump evalúa nuevas opciones militares contra Irán mientras aumenta las capacidades bélicas en Medio Oriente
Uno de los movimientos más significativos que registraron los analistas militares fue el traslado del portaviones nuclear USS Abraham Lincoln del Caribe al Mar Arábigo, donde ya se halla rodeado de tres destructores con capacidad de lanzar misiles. La posibilidad de que Estados Unidos realice ataques selectivos sobre Irán recuerda a la denominada “Guerra de los doce días” en junio de 2025, donde fuerzas estadounidenses y de Israel lanzaron bombardeos sobre instalaciones nucleares, militares y también residencias de altos mandos del régimen, que acabaron en más de 600 muertes de civiles iraníes. Además, la retaliación de Teherán sobre Israel dejó 28 muertos, algo que en Tel Aviv no olvidan a la hora de planificar otro ataque que deje a Irán con la capacidad de responder con misiles balísticos.

Pero el objetivo de esta campaña, a diferencia de la anterior, no es sólo inutilizar el arsenal con el que el régimen iraní podría atacar a los aliados regionales de Estados Unidos – Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos se negaron a prestar apoyo o su espacio aéreo para cualquier operación militar por este miedo – sino el reiniciar las protestas sociales que tienen el potencial de tumbar al gobierno teocrático que maneja los destinos del país persa desde la Revolución Islámica de 1979. Por esta circunstancia, los bombardeos tendrían que ser más amplios, apuntando incluso a cuarteles militares. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó en su última audiencia con el Senado, el pasado 28 de enero, que debido al tiempo que lleva el régimen en el poder y la vasta capacidad militar que posee sobre el territorio, “sería incluso más complejo” proyectar un cambio de régimen en Irán de lo que ya es en Venezuela.
Por eso la opción diplomática aparece como la preferida del presidente norteamericano, quien en las últimas horas dijo que “sería genial” que Estados Unidos no tuviera que usar su fuerza militar en Irán. “Tenemos muchos enormes, muy poderosos barcos partiendo a Irán ahora mismo, y sería genial si no tuviéramos que usarlos”, dijo Trump el jueves 29 de enero en la premiere del documental sobre su esposa, Melania Trump. En el mismo evento, sostuvo ante la prensa que le pidió “dos cosas” al régimen de los ayatollahs para evitar una acción militar: “Número uno, nada nuclear. Y número dos, dejen de matar manifestantes”.

La amenaza por la posible proliferación de armas nucleares en Irán, que fue el objetivo de la “Guerra de los 12 días”, hace que sobre la mesa presidencial esté la opción de que irrumpan comandos estadounidenses para destruir los sitios que todavía queden en funcionamiento después de los bombardeos de junio de 2025, según reporta el New York Times. Sin embargo, en una reciente entrevista con este medio, Trump se mostró consciente de los riesgos de ingresar al país islámico, cuando comparó su campaña sin bajas estadounidenses en Venezuela con “Jimmy Carter chocando helicópteros por todas partes”, en referencia a la fallida operación Eagle Claw de 1980, donde la orden del presidente demócrata de rescatar a los rehenes en la embajada estadounidense de Teherán con comandos Delta Force terminó con ocho miembros de la unidad de élite muertos por el choque entre un helicóptero RH-53D y un avión EC-130H.
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