La Armada de Estados Unidos va a pasar a retiro al portaviones nuclear USS Nimitz, el más antiguo de su flota y símbolo de su poderío marítimo. Con casi 50 años de servicio operativo, el buque dejará a las fuerzas navales del país con diez portaviones, aunque el número real es inferior debido a los procesos de reacondicionamiento que atraviesan algunos de ellos.

La extensa hoja de servicio del USS Nimitz concluyó a mediados de diciembre con su llegada al puerto de la Base Naval de Kitsap, cerca de Seattle, tras un último despliegue de nueve meses que abarcó buena parte del globo, como remarcó el contraalmirante Fred Goldhammer, comandante del Grupo de Ataque de Portaaviones 11: “Viajamos por más de dos tercios del planeta durante este despliegue, y no puedo sobreestimar el impacto positivo que el grupo de ataque Nimitz ha hecho como parte de su misión de mantener la paz a través de la fuerza, sosteniendo una disuasión creíble junto a nuestros aliados y socios”.
Hay que tener en cuenta que el bautismo de fuego del USS Nimitz, que lleva el nombre del Almirante Chester Nimitz que comandó las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial, se produjo en 1980, cinco años después de que fuera comisionado, como parte de la Operación Eagle Claw, la fallida misión norteamericana para liberar a los rehenes en la Embajada de Estados Unidos en Teherán, Irán, después de la Revolución Islámica de 1979.
En la década de los 90, el Nimitz permitió que aeronaves de combate se desplegaran en Medio Oriente para la Operación Desert Storm en Kuwait y la Operación Southern Watch en el sur de Iraq. Más recientemente, en la misma zona, fue parte de las Operaciones Iraqi Freedom y Enduring Freedom en Afganistán.

El contraalmirante retirado Mark Montgomery, investigador principal del think tank Foundation for Defense of Democracies, sirvió a bordo del Nimitz como operador de su reactor nuclear entre 2004 y 2007, y contó un poco de su historia al medio estadounidense Washington Times: “El Nimitz fue el primero en la clase de los super portaviones. Su construcción empezó justo después de la Ofensiva del Tet en Vietnam, y se ha destacado por 50 años”. “El barco es una manifestación física del poderío global de Estados Unidos y su poder” añadió para ilustrar su importancia, que a partir de ahora pasará a ser simbólica.
El próximo portaviones de Estados Unidos no estará terminado hasta 2027
Con el paso a retiro del USS Nimitz, la flota de portaviones de Estados Unidos quedará oficialmente en diez portaviones, de los cuales dos, el USS John C. Stennis (CVN-74) y el USS Harry S. Truman (CVN-75), no estarán disponibles para ser desplegados en 2026 debido a que atraviesan distintos procesos de reacondicionamiento.
Esta pérdida de capacidades se ve agravada debido a las postergaciones de la entrada en servicio del USS John F. Kennedy (CVN-79), que pasó de estar proyectado para 2024 a ser reprogramado a julio de 2025, hasta que el año pasado el Pentágono informó que su construcción podría terminarse, en el mejor de los casos, en marzo de 2027.

Pero incluso si esa fecha se cumple, las distintas fases de puesta a punto del navío harían que no pueda utilizarse plenamente hasta algún momento del 2028. Por este motivo, el secretario de Defensa Pete Hegseth visitó las instalaciones del astillero Huntington Ingalls Industries en Pascagoula, Misisipi, para confirmar que el departamento a su cargo mantendría un cronograma de construcción acelerada para llegar a tiempo con la nueva línea de tiempo.
Una vez completado, el John F. Kennedy será el segundo portaviones de clase Ford, la nueva categoría para este tipo de buques inaugurada con el USS Gerald Ford (CVN-78), actualmente el portaviones más moderno del mundo. El aprendizaje de los errores de diseño en el navío anterior sin duda dejará al JFK como un referente de su tipo, pero su demora también debilita la presencia marítima estadounidense en un momento donde competidores como China buscan acercarse en la construcción de portaviones.
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