- Perú se convierte en epicentro de la disputa por infraestructura crítica y rutas marítimas en Sudamérica.
- China inauguró en 2024 el megapuerto de Chancay, su primer centro logístico en el Pacífico latinoamericano.
- EE. UU. invertirá 1.500 millones de dólares en la modernización de la Base Naval del Callao.

Perú se ha transformado en un punto neurálgico de la competencia global entre Estados Unidos y China. Dos proyectos estratégicos —la modernización de la Base Naval del Callao con apoyo estadounidense y la construcción e inauguración del megapuerto de Chancay con inversión china— simbolizan cómo Lima se ubica en el centro de la disputa por influencia en América Latina. La reciente integración de Brasil al proyecto logístico de Chancay refuerza aún más la dimensión regional de esta rivalidad.
Tal como informó Escenario Mundial, Washington aprobó una posible venta militar por 1.500 millones de dólares destinada al diseño y construcción de instalaciones marítimas y terrestres en el Callao. El proyecto busca reforzar la seguridad de un socio clave en Sudamérica y dotar a la Marina peruana de infraestructura con estándares internacionales. Más allá de lo técnico, el Callao se proyecta como contrapeso directo al puerto de Chancay, financiado y operado por China, y como símbolo de la estrategia estadounidense para contener la expansión de Pekín en infraestructura crítica de la región.

En junio de 2022, el megapuerto de Chancay fue concebido como el primer centro logístico de China en el Pacífico latinoamericano. En noviembre de 2024, Xi Jinping inauguró oficialmente la infraestructura, consolidando la presencia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en Sudamérica.
Con una inversión superior a los 3.000 millones de dólares, Chancay se convirtió en una conexión clave entre América Latina y Asia, reduciendo en hasta 10 días los tiempos de transporte marítimo hacia China y permitiendo el arribo de buques de gran calado.
Por otro lado, Escenario Mundial informó que Brasil y China firmaron un acuerdo para construir un corredor ferroviario que conectará el estado de Bahía con el puerto de Chancay, atravesando Goiás, Mato Grosso, Rondônia y Acre antes de cruzar la cordillera andina. El proyecto busca reducir los tiempos de transporte de mercancías brasileñas hacia Asia de 40 a 28 días, generando ahorros sustanciales y mejorando la competitividad del agro, la minería y la industria brasileña. Aunque Brasil no ha adherido formalmente a la Franja y la Ruta, esta iniciativa marca una integración indirecta a la visión geopolítica de conectividad impulsada por Pekín.

La simultaneidad de ambos proyectos convierte al litoral peruano en un espacio de disputa por el control de las rutas marítimas del Pacífico.
La modernización del Callao, la inauguración de Chancay y el corredor ferroviario Brasil–China convierten a Perú en un escenario central de la competencia global entre EE. UU. y China. El país se encuentra en el corazón de una disputa que trasciende lo local y redefine el mapa de poder en América Latina. Para Lima, el desafío será mantener autonomía y soberanía en un contexto donde las decisiones sobre infraestructura crítica tienen implicancias que van mucho más allá de sus fronteras.
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