La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, anunció que va a disolver el parlamento y convocar a elecciones anticipadas, en busca de apoyo popular para avanzar con sus políticas de aumento del gasto público, recortes de impuestos y el cambio en la estrategia de seguridad que encaró desde el comienzo de su mandato con foco en contrarrestar la influencia de China.

“Estoy poniendo en juego mi propio futuro político como primera ministra en esta elección”, dijo en una conferencia de prensa este lunes 19 de enero la dirigente del Partido Liberal Democrático, que llegó al gobierno en octubre de 2025 luego de meses de inestabilidad que siguieron a las elecciones legislativas de 2024, donde su partido logró mantener la mayoría a pesar de haber reducido su caudal de votos. Ahora, Takaichi espera ver revalidados en las urnas los buenos números de aprobación que le dan algunos sondeos: “Quiero que el público juzgue directamente si va a confiarme con el manejo de la nación”.
Se espera que Takaichi ordene la disolución de los 465 asientos en la cámara baja del parlamento el viernes, luego de que se vote el llamado a elecciones anticipadas, que serían el próximo 8 de febrero. Como se mencionó, será el primer desafío electoral donde los votantes tendrán presente su figura a la hora de votar por los distintos partidos políticos. Un buen resultado le permitiría a Takaichi fortalecer su dominio del partido y avanzar en las reformas que prometió en distintas áreas.
Takaichi va a elecciones en Japón con la promesa de recortes de impuestos y aumento del gasto en defensa
Encuestas recientes demuestran que la principal preocupación del electorado japonés es el costo de vida, seguido de la política exterior y la defensa, en un continente asiático que ve con preocupación el ascenso de China como superpotencia militar.

Takaichi realizó promesas en los dos frentes. Por el lado económico, prometió detener por dos años un impuesto vigente del 8% sobre los alimentos, un movimiento que, defiende, aumentará la cantidad de empleos, el consumo familiar y por consiguiente la recaudación estatal. Sin embargo, el prospecto de un recorte impositivo que le costará al estado japonés aproximadamente USD 32 mil millones llevó el rendimiento de los bonos nipones a diez años a un máximo en los últimos 27 años.
La breve administración de Takaichi también se caracterizó por un enfrentamiento diplomático y comercial con China, país al que irritó al decir ante el parlamento japonés que una invasión sobre Taiwán sería una “amenaza existencial” para su país que podría motivar la intervención de sus fuerzas armadas.
En respuesta, Pekín exhortó a sus ciudadanos a no visitar el archipiélago -un duro golpe al turismo ya que China es la principal fuente de turistas para el país-, realizó un congelamiento de las relaciones diplomáticas y también ejercicios militares en las aguas internacionales cercanas a la plataforma marítima de Japón, que motivaron el uso de recursos militares para monitorear los movimientos del portaviones Liaoning de la Armada del Ejército Popular de Liberación, así como de un ejercicio conjunto con aeronaves de la Fuerza Aérea de Rusia.

Ahora Takaichi tendrá la oportunidad de ver si su propuesta de rearmar al ejército para contrarrestar la presencia china es popular entre su electorado, una apuesta en la que se definirá el futuro político de la primera mujer en acceder al cargo de primera ministra de Japón.
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