- Las protestas masivas que sacuden a Irán ponen en duda la continuidad del régimen del ayatollah Jamenei, un importante aliado de China y Rusia.
- Para Pekín, Irán es un exportador de petróleo y una pieza clave de la Nueva Ruta de la Seda por su ubicación geográfica.
- En cambio, Rusia ve en Teherán un importante aliado en materia de seguridad y para presionar a Occidente.

Las recientes protestas en Irán, que han puesto en duda la continuidad del régimen que encabeza el ayatollah Jamenei, son seguidas de cerca también por Rusia y China, que tienen en Teherán un importante aliado. La importancia geopolítica del país persa también es parte de las implicancias que miran Estados Unidos e Israel a la hora de proyectar escenarios en la región.
Como se mencionó en ESCENARIO MUNDIAL, las masivas manifestaciones que se repiten en todo el país desde diciembre tienen motivos diversos donde convergen deterioro económico, colapso del poder adquisitivo y una demanda social cada vez más explícita de cambio político. La brutal respuesta del régimen, que ya dejó más de 1500 muertos según informó un oficial iraní a Reuters, pusieron en duda la continuidad del régimen y dieron paso a una presión inédita por parte de Donald Trump, quien dijo que Estados Unidos estaría dispuesto a atacar militarmente el país en caso de que continuara la represión y las ejecuciones programadas. Además, la Casa Blanca impuso un arancel del 25% a todo país que negocie con Irán, algo que sensibilizó especialmente a China, el mayor socio comercial de Teherán y a Rusia, que mantiene un importante vínculo militar con el régimen.
China y Rusia podrían perder un importante aliado regional con la caída del régimen en Irán
La relación comercial de China con Irán está en el centro de las consideraciones geopolíticas que pueden hacerse desde Pekín, sobre todo luego de la caída de Nicolás Maduro y las complicaciones para la importación de petróleo que esto puede suponer para la potencia asiática. Es que el Partido Comunista Chino tiene en el régimen de los ayatollahs un importante aliado, del cual es su mayor socio comercial, basado sobre todo en sus importaciones de petróleo.
Según datos de la empresa de seguimiento comercial Kpler, la República Popular China compró un promedio de 1.38 millones de barriles de petróleo iraní en 2025, lo que representa el 12% de sus importaciones de crudo, al tener en cuenta también los envíos que terminan en refinerías de China a través de triangulaciones destinadas a evitar sanciones internacionales.

Además, la ubicación estratégica de Irán lo convirtió en un pilar de su iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, que incluyeron un compromiso por USD 400 mil millones en el país durante los siguientes 25 años. En mayo del año pasado, ambas naciones lanzaron una vía férrea directa entre ellas, que acortó la ruta comercial a solo 15 días, contra las 40 jornadas que tarda el viaje por mar. Otros proyectos, como un oleoducto por USD 280 mil millones que conectarían el Cáucaso, Irán y Pakistán también contarían con financiamiento chino, pero se hallan en un limbo por la tambaleante situación política en Irán.
En el caso de Rusia, los intereses comerciales existen, como lo demuestra la firma en 2023 de un acuerdo bilateral para llevar la inversión rusa a USD 40 mil millones, pero la caída de Moscú de la lista de principales socios comerciales del régimen en 2025 muestra que detrás de las palabas lo que se esconde es una aceitada colaboración en seguridad.
Según señala un reporte reciente del Middle East Council for Foreign Affairs, el origen de la alianza es la presión sistémica que Occidente ejerce sobre ambos países, y la guerra en Ucrania aceleró la cooperación en el ámbito armamentístico: “Cuando Rusia enfrentó crecientes desafíos militares y económicos, fue a Irán por asistencia para procurarse y producir de manera conjunta drones, que luego desplegó en Ucrania“.

Dicha cooperación involucra también negocios actuales para Moscú, como “cooperación extendida en tecnología militar”, pero también aspectos estratégicos como cooperación en materia de inteligencia y soporte técnico. Además, sostienen desde el think tank, “Rusia ha facilitado la cooperación en defensa de Irán con aliados tradicionales, como Bielorrusia y Tayikistán”.
De esta manera, se observa que tanto China como Rusia tienen mucho para perder con una eventual caída del ayatollah Jamenei en Irán, lo que sin duda influencia los movimientos que Estados Unidos, y su aliado Israel, toman en la región.
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