Imágenes satelitales confirmaron el 15 de diciembre la presencia del portaaviones nuclear USS Gerald R. Ford en el Caribe, al norte del Golfo de Venezuela, donde fue desplegado en noviembre bajo la Operación Southern Spear, la campaña antidrogas que Estados Unidos dice conducir en la región. El rol del buque insignia de la Armada de EE.UU. sigue sin aclararse.

El portaaviones ha realizado salidas aéreas de vigilancia y demostraciones de fuerza frente a Venezuela, combinando cazas F/A-18 y helicópteros MH-60 Seahawk, e incluso maniobras coordinadas con bombarderos estratégicos B-52. El buque, que hizo recientemente una escala programada en las Islas Vírgenes, habría desplazado su posición hacia el sur, acercándose a aguas próximas a Venezuela.
Para analistas y legisladores críticos en Estados Unidos, los movimientos del portaaviones alimentan las sospechas de que su presencia busca aumentar la presión militar sobre Caracas. En el plano político interno estadounidense, voces como la del congresista demócrata Ro Khanna advierten sobre el riesgo de un nuevo escenario de “cambio de régimen” en Venezuela, evocando los precedentes de Irak, Libia, Afganistán y Yemen.
Washington y el bloqueo naval
Cabe recordar que, recientemente, Estados Unidos realizó un bloqueo marítimo a todos los barcos petroleros que parten de Venezuela, claves en el financiamiento del régimen de Caracas. Se trata de la última medida con la que Donald Trump busca forzar la salida de Nicolás Maduro, mientras amenaza con que la opción militar sigue sobre la mesa.
Se trata de la profundización de una tendencia en las últimas sanciones sobre Venezuela del gobierno de Trump. Entre los últimos funcionarios venezolanos sancionados por el Tesoro de Estados Unidos está el empresario panameño Ramón Carretero Napolitano, acusado de “haber mantenido diversos negocios con la familia Maduro-Flores”, entre los que estaría “haber facilitado envíos de petróleo en nombre del gobierno venezolano”.
Una muestra de cómo podría funcionar el bloqueo se dio a principios de mes, cuando fuerzas especiales de Estados Unidos interceptaron el buque petrolero Skipper cerca de la costa venezolana. La filmación desclasificada mostró como los efectivos norteamericanos realizaron un asalto en helicóptero sobre el barco, que fue incautado con una orden federal y tiene procedimientos legales pendientes que significaron la detención de su carga de crudo.
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