Satélites rusos aparecen sobre objetivos de 40 ataques con drones y misiles contra Arabia Saudita. Según diversas fuentes oficiales, los satélites rusos estarían ayudando a los aliados de Irán a atacar Arabia Saudita y por ello, aparecen sobre objetivos de ataques con drones y misiles ejecutados contra Riad.
AURORAH Geosignal Intelligence, una empresa privada de inteligencia geoespacial, examinó 40 ataques con misiles y drones perpetrados contra Arabia Saudita por las milicias respaldadas por la Guardia Revolucionaria iraní, principalmente los rebeldes hutíes en Yemen y las milicias en Irak, entre el 1 de julio y el 19 de octubre. En esos 40 ataques registrados, la firma identificó un patrón que se repite: la presencia de satélites rusos.

Utilizando mayormente información de fuentes abiertas, además de fuentes de inteligencia, se identificaron 72 satélites de reconocimiento rusos de entre los más de 11.000 satélites que orbitan la Tierra. La información clave, sin embargo, es que: en los 40 ataques identificados que se perpetraron contra Arabia Saudita por las milicias respaldadas por Irán, satélites militares rusos estuvieron orbitando sobre las zonas afectadas en los días previos y posteriores a los ataques.
Los sobrevuelos habrían aumentado en las semanas y las horas previas a los ataques, lo que evidencia que se realizaron tareas de reconocimiento e identificación antes de ejecutar los ataques, como así también después. De hecho, AURORAH registró un aumento del 50% en el número de satélites rusos que orbitaban sobre objetivos estratégicos, durante un período de 72 horas antes y después de los ataques.
Los casos registrados
En este sentido, se reveló que los días previos a los ataques de las milicias respaldadas por Irán –principalmente los rebeldes hutíes de Yemen– contra las estaciones de bombeo del oleoducto más importante de Arabia Saudita –Este-Oeste–, se registró que una constelación de satélites rusos había sobrevolado el oleoducto para recabar información de inteligencia.
Como precisó en ese entonces Escenario Mundial en una cobertura exclusiva del tema, el oleoducto afectado en el ataque del pasado 10 de septiembre es una infraestructura energética clave de Riad y la región, ya que resulta una ruta alternativa estratégica para transportar el petróleo crudo al mercado internacional, tomando en consideración el bloqueo del estrecho de Ormuz, en medio de la guerra entre Irán y Estados Unidos.

A su vez, una semana después, la base aérea Rey Fahd en Taif fue alcanzada por múltiples proyectiles disparados por los hutíes, donde un avión Eurofighter Typhoon de la Fuerza Aérea italiana resultó dañado junto a los hangares de la base. Según explicó Nawaf Obaid, fundador de AURORAH Geosignal Intelligence –la empresa que detectó los movimientos de los satélites rusos–, el ataque en Taif impactó precisa y específicamente contra la aeronave italiana, y no así contra los aviones saudíes, que también estaban estacionados en la base. Ello sugiere “un apoyo de inteligencia altamente especializado del que los hutíes y los iraníes simplemente no dispone” , según Obaid, haciendo referencia a la inteligencia rusa.
La colaboración de Rusia
De este modo, Rusia estaría ayudando a Irán y a sus aliados regionales a atacar la infraestructura petrolera, energética y militar de Arabia Saudita, en una serie de ataques que han contribuido a incrementar significativamente los precios mundiales energéticos, mientras en paralelo Rusia se enfrenta a Ucrania en una guerra que también ha puesto en jaque el sistema energético mundial.
La inteligencia rusa ha sido clave para perpetrar esta serie de ataques contra Riad, que han comenzado desde julio y se mantienen hasta la fecha. Desde Arabia Saudita, diversas autoridades sostienen que Irán y los hutíes, como así también otros de sus aliados, reciben información de inteligencia provenientes de Rusia y China, que permiten la ejecución de ataques de precisión con misiles y drones.
De hecho, también se habría revelado que los satélites rusos también ayudaron en los ataques que Irán llevó adelante en marzo contra la base aérea Príncipe Sultán de Arabia Saudita y contra una unidad de la CIA –servicio de inteligencia civil de Estados Unidos– dentro de la Embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita. A su vez, diversas investigaciones han revelado que los misiles y drones utilizados por los hutíes en sus ataques contra Riad tenían componentes de fabricación rusa y china, lo que no es de extrañar.

Ello ya que Moscú y Teherán mantienen un significativo acuerdo de cooperación militar, que incluye, entre otros puntos, la transferencia de tecnología de drones. En el marco de esta cooperación es, precisamente, que Rusia ha compartido información de inteligencia con Irán y ha estado ayudando a Teherán con información clave para la ejecución de ataques contra Arabia Saudita. En este sentido, los satélites rusos han sido clave.
Si bien Rusia no ha participado directamente en las guerras de la región –incluyendo la guerra de Irán y Estados Unidos–, Moscú ha compartido información de inteligencia clave con Irán y sus aliados regionales. Lo que se comparte es información operativa clave, a través de la cual Irán identifica objetivos estratégicos y se los transmite y reproduce a sus milicias como blancos de ataque, entre ellas a los hutíes y los iraquíes. Obaid sostiene, precisamente, que “el sistema de inteligencia que respalda el arma se está volviendo tan importante como el arma misma”. Este caso, entre otros, así lo evidencia.
Te puede interesar: Wes Streeting, ministro de Defensa británico: “Los Typhoon de la RAF volarán para proteger el espacio aéreo saudita de drones y misiles”













