Las fuerzas armadas de China y Rusia multiplicaron sus vuelos de inteligencia y reconocimiento electrónico alrededor de Japón, forzando sucesivos despegues de interceptación de emergencia mientras Estados Unidos y sus aliados mantienen desplegados a 56.000 militares en el Pacífico occidental. Esta actividad de espionaje aéreo y naval coincidió de manera directa con el desarrollo del ejercicio Keen Sword 27, un despliegue masivo que concentra a 40 buques de guerra y 260 aeronaves operando frente a la primera cadena de islas.

El núcleo operacional del dispositivo aliado está encabezado por el portaaviones de propulsión nuclear USS Theodore Roosevelt (CVN-71) en el mar de Filipinas, escoltado por el crucero lanzamisiles USS Chosin y su ala aérea embarcada Carrier Air Wing 11. A la formación estadounidense se integran destructores de las Fuerzas de Autodefensa de Japón —entre ellos el JS Ise, el JS Kongo y el JS Asahi— junto a fragatas de Australia, Canadá y Francia, totalizando 45.000 efectivos japoneses y 11.000 militares norteamericanos. Además de las operaciones navales combinadas, el ejercicio comprende el posicionamiento de cazas furtivos F-22 Raptor en la base aérea de Tsuiki y el despliegue de unidades de misiles antibuque y antiaéreos en las islas Sakishima para maniobras de defensa insular.
La ruta de vigilancia y reconocimiento sobre el mar
La respuesta militar de Moscú se focalizó en el flanco occidental japonés mediante vuelos reiterados de un avión de guerra electrónica IL-20 con matrícula RF-75936. La aeronave partió del continente ruso y sobrevoló aguas al norte de la prefectura de Kioto antes de virar, repitiendo luego el mismo patrón al desplazarse al oeste de Hokkaido y descender hasta el norte de la prefectura de Shimane.
Las incursiones de la plataforma de espionaje rusa forzaron el despegue inmediato de cazas del Mando de Defensa Aérea del Norte de la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón para escoltar y monitorear su trayecto. Las travesías del IL-20 permitieron a las fuerzas rusas recolectar emisiones electromagnéticas y sondear las redes de alerta temprana activadas por el dispositivo aliado a lo largo del litoral nipón.
En simultáneo, aeronaves de la Armada del Ejército Popular de Liberación activaron un circuito intensivo de reconocimiento aéreo sobre los accesos marítimos del sudoeste japonés. Aviones de inteligencia electrónica Y-9 ELINT y de patrulla marítima Y-9 MPA cruzaron en días consecutivos el estrecho de Miyako para ingresar al mar de Filipinas, alcanzando las inmediaciones de la isla de Amami Oshima antes de retornar al continente.
A estos vuelos se sumó el despliegue de drones de combate y reconocimiento: un vehículo no tripulado BZK-005 operó en circuito coordinado con un Y-9 ELINT sobre el mar de Filipinas, mientras un dron TB-001 penetró por el espacio comprendido entre la isla de Yonaguni y Taiwán. El Mando de Defensa Aérea del Suroeste de Japón debió ordenar despegues de interceptación ante cada incursión, mientras buques de vigilancia electrónica chinos de la clase Dongdiao —el Yuhengxing y el Kaiyangxing— atravesaban los estrechos de Osumi y Miyako para registrar señales de radar en el mismo teatro naval donde opera el grupo aeronaval estadounidense.
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