Esta semana Lionel Messi regresó a España, el país donde formó y desarrolló la mayor parte de su carrera profesional en el Barcelona. Con una agenda marcada por el afecto y el reconocimiento del público, Messi recibió este viernes el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en su paso por Asturias y se consolida como símbolo de soft power para Argentina.

Con su visita a España, Messi refuerza su condición de embajador deportivo de Argentina en España, un rol asumido hace años por el futbolista argentino que atrae un fuerte afecto por parte del público, a nivel mundial. En este contexto, este viernes recibió el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, uno de los más prestigiosos del mundo hispanohablante.
Messi llegó a Oviedo el jueves, junto a Antonela Roccuzzo, su esposa, donde fue recibido por cientos de aficionados frente al Hotel de la Reconquista. De este modo, el deportista argentino regresó al país donde se formó y desarrolló los comienzos de su carrera futbolística profesional en su adolescencia, en el Barcelona. Allí Messi construyó una carrera que lo llevó a convertirse en una referencia mundial del deporte e incluso más allá de este.
El jueves por la noche, Messi participó de una cena oficial con los reyes Felipe VI y Letizia. Este viernes por la mañana, además, mantuvo una audiencia con la princesa Leonor en el Hotel de la Reconquista, donde la futura heredera de la Corona española entregó la insignia de la Fundación Princesa de Asturias que acredita formalmente a los ganadores de la edición.
Por su parte, en el Teatro Campoamor de Oviedo, esta tarde recibió el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. El valor diplomático de este premio es significativamente relevante, ya que no se trata únicamente de un reconocimiento deportivo. En el caso de Messi, el jurado no solo destacó sus logros futbolísticos sino también su compromiso con la educación y la salud infantil. El premio en sí tiene una dimensión institucional, vinculado directamente con la Corona española.

De este modo, Messi se consagró como el primer futbolista distinguido individualmente con este premio, que supone un nuevo reconocimiento a su influencia más allá de las canchas. En este sentido, su paso por Asturias estuvo atravesado por actos oficiales, donde se destacó su trayectoria profesional, sus tareas solidarias y su influencia a nivel mundial. Es que Messi es más que un deportista y una figura a nivel internacional, porque Messi es un líder con influencia y poder real.
Hay una diferencia entre ser popular y tener influencia internacional, como la que ejerce Lionel Messi en el mundo, desde hace varios años ya. Messi no es simplemente popular, Messi influye directamente en las personas, los Estados, las empresas, las organizaciones y la comunidad internacional, y deja una marca significativa que perdura y trasciende fronteras.
Messi como soft power argentino
El deportista argentino genera un fuerte reconocimiento y simpatía hacia su país de origen, la República Argentina. Y eso no pasa desapercibido. La influencia de Messi trasciende las fronteras argentinas y lleva al país a los lugares más recónditos del mundo. En esta línea de pensamiento, Messi encarna lo que alguna vez Joseph Nye describió como “soft power”. Messi es una figura internacional, con prestigio mundial, que representa a Argentina en el mundo entero, y su figura transmite y reproduce.
La experiencia de la Copa del mundo de 2022 así lo demostró, de hecho. Messi generó afecto y efecto en diversos y múltiples lugares del mundo, que no comparten prácticamente nada ni tienen vínculo histórico con la Argentina. El caso más destacado, por excelencia, es Bangladesh.
Messi representa a la Argentina a dondequiera que vaya y es un símbolo de soft power. El valor de Messi como soft power para Argentina existe. Sin embargo, pese a que el país cuente con este estratégico activo, no ha sido capaz de convertirlo en influencia diplomática, cultural o comercial sostenida, a lo largo del tiempo. Cómo Argentina actúa frente al soft power que representa Messi para el país, demuestra que aún se trata de una herramienta potencial y no del todo real, ya que no se ha logrado materializar este activo estratégico.

Un caso que lo representa significativamente es el del Mundial 2026 cuando diversos jugadores de la selección argentina, entre los que se encontraba Lionel Messi, exhibieron una bandera donde se esbozaba: “Las Malvinas son argentinas”, tras el partido entre Argentina e Inglaterra. El impacto de ese símbolo y gesto recorrió el mundo entero y permitió llevar la causa Malvinas a lugares y rincones del mundo donde el tema ni siquiera era conocido.
No obstante, esa herramienta de soft power no logró ser materializada por el Estado argentino en lo que respecta al reclamo diplomático por la soberanía de las Islas Malvinas frente a Reino Unido. Por lo que, si bien Messi funciona como un figura que ejerce el soft power argentino alrededor del mundo allí donde vaya, como en este caso en España, donde ratifica su condición de embajador deportivo de Argentina; su capacidad real aún está lejos y no por falta de mérito suya sino más bien por la falta de capacidad institucional y gubernamental de materializarlo en una estrategia sostenida en el tiempo.
La influencia internacional de Messi representa una oportunidad para la proyección de Argentina. Sin embargo, su aprovechamiento como herramienta diplomática no es tan sencillo y requiere de una estrategia institucional sostenida, que permita transformar el reconocimiento que otorga Messi en vínculos culturales, comerciales o políticos duraderos que no ha sido logrado, hasta el momento, por el Estado argentino.

Messi es la representación del soft power de Nye para Argentina, hecho en persona. Su atractivo e influencia es genuina y global, llega más allá de lo esperado incluso y representa a Argentina en todo el mundo. Sin embargo, su valor por ahora es potencial. La realidad así lo demuestra. Ahora en España, Messi recibió el Premio Princesa de Asturias de los Deportes, sellando su influencia más allá del deporte y ratificando su condición de embajador deportivo de Argentina en el país donde se desarrolló profesionalmente, mientras se consolida como símbolo de soft power para Argentina.
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