Estados Unidos desplegará este jueves un bombardero furtivo B-2 Spirit y cuatro cazas F-22 Raptor sobre la Casa Blanca durante la ceremonia oficial de bienvenida al presidente chino Xi Jinping, en una de las mayores demostraciones militares previstas para una visita de Estado reciente y horas antes de que Donald Trump y su par chino mantengan conversaciones sobre Taiwán, comercio, inteligencia artificial y minerales estratégicos. La puesta en escena involucrará a 479 militares de todas las ramas de las Fuerzas Armadas estadounidenses y culminará con el sobrevuelo conjunto del B-2 y los cuatro F-22 sobre Washington, según confirmó oficialmente la Casa Blanca.

Será además la segunda exhibición de bombarderos estadounidenses en menos de 24 horas alrededor de la visita de Xi. Cuando el mandatario chino arribó el miércoles a Joint Base Andrews, Trump lo recibió personalmente en la pista mientras dos bombarderos B-1B Lancer del 7th Bomb Wing realizaron un sobrevuelo sobre la base. La ceremonia incluyó también seis F-16 y seis F-22 desplegados como parte de la recepción.
Este jueves, sin embargo, Estados Unidos utilizará una plataforma diferente: el B-2 Spirit, el bombardero furtivo estratégico capaz de transportar tanto armamento convencional como nuclear y diseñado específicamente para penetrar espacios aéreos protegidos por sistemas avanzados de defensa. La Casa Blanca no presentó la elección de estas aeronaves como una señal política dirigida a China. Se trata formalmente de parte de la ceremonia militar organizada para la visita de Estado.
Pero la combinación coloca algunas de las capacidades aéreas más avanzadas de Estados Unidos como telón de fondo de una reunión entre las dos principales potencias militares y tecnológicas del mundo.
Del B-1B en Andrews al B-2 sobre la Casa Blanca
La secuencia comenzó el miércoles por la noche. Imágenes oficiales de la Fuerza Aérea estadounidense confirmaron que dos B-1B Lancer pertenecientes al 7th Bomb Wing de Dyess Air Force Base participaron del sobrevuelo durante la llegada de Xi a Joint Base Andrews. Para la ceremonia de Estado sobre la Casa Blanca, el programa oficial especifica expresamente la participación de un B-2 Spirit acompañado por cuatro F-22 Raptor.
La diferencia entre ambos bombarderos es significativa. El B-1B es una plataforma supersónica de largo alcance que posee la mayor capacidad de carga convencional entre los bombarderos actualmente operados por la Fuerza Aérea estadounidense. Estados Unidos eliminó su misión nuclear durante la década de 1990 y completó posteriormente su conversión a configuración exclusivamente convencional.

El B-2 cumple una misión distinta. Su diseño de ala volante y sus características de baja observabilidad le permiten reducir significativamente su firma radar y penetrar defensas aéreas avanzadas. Además, continúa certificado para transportar armamento convencional y nuclear, formando parte de la tríada estratégica estadounidense. La Fuerza Aérea señala que su alcance sin reabastecimiento ronda los 9.600 kilómetros y que su combinación de furtividad, carga útil y autonomía está orientada especialmente contra objetivos de alto valor protegidos por defensas sofisticadas.
Cuatro F-22 acompañarán al bombardero furtivo
La ceremonia concluirá con cuatro F-22 Raptor, el caza furtivo de superioridad aérea de la Fuerza Aérea estadounidense. El programa divulgado por la Casa Blanca prevé además un despliegue militar mucho más amplio alrededor de la recepción. Participarán 479 efectivos, con representación de todas las ramas de las Fuerzas Armadas.
La llegada incluirá un cordón de honor en el South Drive, interpretaciones de los himnos nacionales y una revista militar. También participarán el Marine Corps Silent Drill Platoon, el Old Guard Fife and Drum Corps del Ejército y diferentes bandas ceremoniales militares. El sobrevuelo del B-2 y los cuatro F-22 cerrará esa secuencia antes de que la agenda se desplace hacia las conversaciones políticas. La visita constituye el regreso de Xi a la Casa Blanca para una visita de Estado más de una década después de su anterior recepción de este tipo. Escenario Mundial había informado esta semana que Xi permanecerá en Estados Unidos entre el 23 y el 25 de septiembre y que la agenda incluye reuniones bilaterales, una cena de Estado y actividades junto a Trump.
Taiwán llega a la reunión como principal capítulo militar
Detrás de la ceremonia, uno de los puntos más sensibles de la cumbre será Taiwán. Escenario Mundial informó que Xi llegará a las conversaciones con una exigencia para que Trump limite las ventas estadounidenses de armamento a Taipei. Reuters informó que Beijing pretende que Washington reduzca o detenga determinados envíos de armas amparándose en el comunicado conjunto sino-estadounidense de 1982.
La cuestión involucra compromisos de gran escala. Estados Unidos aprobó durante 2026 aproximadamente US$11.000 millones en ventas de armas a Taiwán, mientras otro paquete cercano a US$14.000 millones permanece demorado. El Ministerio de Defensa chino volvió a advertir este jueves, pocas horas antes de la cumbre, que Estados Unidos debería actuar con “extrema cautela” respecto de nuevas ventas de armamento a la isla.

Washington mantiene relaciones no oficiales con Taipei y, bajo la Taiwan Relations Act, conserva mecanismos para contribuir a su capacidad de autodefensa. Beijing considera a Taiwán parte de su territorio y se opone a cualquier relación militar directa entre Estados Unidos y las autoridades de la isla.
Tierras raras, inteligencia artificial y comercio
La dimensión militar convivirá con una negociación económica y tecnológica de gran escala. Trump y Xi llegan al encuentro después de que funcionarios de ambos gobiernos acordaran extender por dos meses la tregua comercial bilateral, cuyo nuevo vencimiento quedó fijado para el 10 de enero de 2027.
Uno de los principales puntos de fricción continúa siendo el acceso a tierras raras y minerales críticos. China controla una porción dominante de la capacidad mundial de procesamiento de varios de estos materiales, esenciales para industrias que van desde electrónica avanzada hasta motores, sensores y sistemas militares. Estados Unidos, por su parte, mantiene controles sobre la exportación hacia China de determinados semiconductores y tecnologías avanzadas.
La inteligencia artificial también llegará directamente a la conversación. Durante negociaciones previas celebradas en Nueva York, el secretario del Tesoro Scott Bessent propuso crear un mecanismo bilateral de notificación para incidentes graves relacionados con IA que puedan afectar la seguridad nacional. La propuesta todavía no constituye un acuerdo entre ambos gobiernos.
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