Un documento británico desclasificado revela que submarinos de la Real Armada Británica destinaban entre un tercio y la mitad de su tiempo de patrulla a operar frente a la costa argentina, donde realizaban tareas de vigilancia visual, seguimiento mediante sonar y recopilación de inteligencia electrónica sobre movimientos militares. El material, difundido por el analista británico Sir Humphrey, agrega nuevos detalles sobre el papel que cumplió la fuerza submarina del Reino Unido en el Atlántico Sur durante los años posteriores a la Guerra de Malvinas.

El fragmento, marcado originalmente como “SECRET – UK EYES A”, describe las funciones subsidiarias asignadas a los submarinos británicos desplegados en el Atlántico Sur. Además de apoyar ejercicios antisubmarinos con las fuerzas británicas desplegadas en las Islas Malvinas, una de sus principales tareas era la recolección de inteligencia.
“Entre un tercio y la mitad del tiempo de patrulla de cada submarino se pasa frente a la costa argentina”, indica el documento. Buena parte de ese período, agrega, era utilizada para obtener información sobre las Fuerzas Armadas argentinas. Las misiones incluían observación visual, monitoreo mediante sonar de movimientos militares y recopilación de datos electrónicos y señales de inteligencia —SIGINT— para el GCHQ, el organismo británico responsable de inteligencia de señales y seguridad de las comunicaciones.
La documentación expone así una función que iba más allá de la defensa directa de las islas: los submarinos constituían también una plataforma encubierta para observar desde el mar la actividad militar desarrollada en el territorio continental argentino Sir Humphrey, señaló al difundir el archivo que los submarinos nucleares de ataque, SSN, de la Real Armada Británica podían operar regularmente frente a Argentina durante la década de 1980 realizando este tipo de misiones. El fragmento publicado no permite, por sí solo, establecer la fecha exacta ni la referencia archivística completa del memorando. Sin embargo, su contenido coincide con otros documentos británicos previamente desclasificados que permiten reconstruir estas operaciones.
El antecedente del HMS Osiris frente a Mar del Plata
Uno de los casos mejor documentados ocurrió apenas un año después del conflicto de 1982. En febrero de 1983, Reino Unido envió al submarino convencional HMS Osiris hacia aguas próximas a Argentina para reforzar la vigilancia que ya realizaba un submarino nuclear británico en el Atlántico Sur. Documentos publicados anteriormente por Thin Pinstriped Line muestran que el Osiris recibió órdenes de observar movimientos navales y aéreos y recopilar información sobre los submarinos argentinos Type 209 basados en Mar del Plata.

Durante aproximadamente diez días operó a profundidad de periscopio entre 15 y 40 millas de la costa, desde donde obtuvo imágenes de instalaciones y siguió movimientos de unidades de la Armada Argentina. Los archivos mostraron que Londres decidió mantener vigilancia submarina incluso cuando sus propias evaluaciones indicaban que no existía una amenaza argentina inmediata contra las islas.
La lógica era obtener información anticipada sobre ejercicios, movimientos de la flota y capacidades militares. Thin Pinstriped Line sostuvo al reconstruir aquella operación que buena parte de los principales ejercicios navales argentinos realizados durante los primeros años posteriores a la guerra probablemente tuvieron algún tipo de observación submarina británica. Las operaciones fueron reduciéndose hacia finales de la década debido a una combinación de problemas técnicos, restricciones presupuestarias y una menor percepción británica de amenaza.
Los submarinos ya habían sido utilizados para vigilar el continente durante la guerra
La utilización de submarinos como plataformas de inteligencia tampoco comenzó después de junio de 1982. Documentación oficial británica de la propia guerra señala que los submarinos nucleares desplegados patrullaron frente al territorio continental y proporcionaron información sobre las Fuerzas Armadas argentinas.
Un informe enviado en noviembre de 1982 por el entonces secretario de Defensa John Nott a Margaret Thatcher destacó expresamente que la utilidad de los submarinos nucleares no se había limitado a neutralizar la amenaza naval argentina: también habían operado frente a la costa continental y proporcionado inteligencia a las fuerzas británicas desplegadas en la zona de operaciones. Durante la guerra, esa capacidad permitía detectar movimientos navales y, mediante diferentes sensores, obtener señales que podían anticipar actividad aérea o marítima.
El nuevo documento muestra que esa práctica continuó formando parte de la arquitectura británica en el Atlántico Sur después del conflicto.
Malvinas como plataforma de vigilancia sobre el Atlántico Sur
La revelación aparece además en un momento en el que Argentina volvió a colocar a Malvinas, el Atlántico Sur y la inteligencia dentro de una misma discusión de seguridad nacional. Durante la cadena nacional del 3 de septiembre, Javier Milei anunció nuevas sanciones vinculadas con la explotación de recursos en Malvinas, mayores recursos para Defensa y el impulso de la Base Naval Integrada de Tierra del Fuego.

El Presidente planteó además la necesidad de fortalecer telecomunicaciones y crear una nueva estructura de seguridad nacional que integre Defensa, Cancillería, Inteligencia y Economía. Las primeras medidas oficializadas posteriormente incluyeron nuevos recursos para las Fuerzas Armadas y para la Secretaría de Inteligencia del Estado, aunque el refuerzo destinado a Inteligencia no fue identificado específicamente como una partida para Malvinas.
El archivo británico aporta ahora una dimensión histórica a esa discusión. Durante los años posteriores a 1982, la presencia militar británica en torno a Malvinas no estuvo orientada solamente a impedir una nueva operación argentina sobre las islas. También proporcionó una posición avanzada desde la cual submarinos de la Royal Navy pudieron observar movimientos militares argentinos, registrar firmas acústicas y recopilar inteligencia electrónica para el aparato de inteligencia británico.
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