Bangladesh recibió una invitación para ser parte del Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca, un pacto de defensa mutua entre Turquía, Arabia Saudita y Pakistán, en el marco de la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán. Por su parte, el país invitado está considerando unirse, luego de que su viceministro de Asuntos Exteriores, Humayn Kabir, expresara que “si existe un acuerdo de seguridad entre las naciones islámicas de Oriente Medio, no les resultaría extraño considerar la posibilidad de participar”.

La decisión de Daca, capital de Bangladesh, podría tensar aún más las relaciones con la India, dado que en el presente son protagonistas de dos conflictos centrales: la extradición de la ex primera ministra de Bangladesh, Sheikh Hasina. Y la ley de deportación de migrantes musulmanes irregulares de la India. Asimismo, una relación estratégica entre Bangladesh y Pakistán puede realzar la tensión.
Sheikh Hasina fue la primera ministra de Seguridad de Bangladesh por la Liga Awami, desde 2009 hasta agosto del 2024, cuando dejó el poder tras un levantamiento duramente reprimido por el gobierno, encabezado por estudiantes jóvenes que denunciaban abusos de las fuerzas de seguridad, corrupción y represión política.
La extradición de Hassina
En noviembre del 2025, el Tribunal Internacional de Crímenes de Bangladesh condenó a Hassina a la pena de muerte por la represión llevada a cabo durante la protesta estudiantil que la quitó del poder. Sin embargo, tras su dimisión, se refugió en la India y ahí se encuentra desde entonces. A pesar del pedido de extradición de Bangladesh, India busca mediar en el conflicto y buscar una solución diplomática mientras el Poder Judicial indio revisa la solicitud bangladesí.
En 2013, Bangladesh e India firmaron un pacto de extradición que prevé la obligación de devolver a quienes hayan sido acusados, declarados culpables o buscados para el cumplimiento de una pena dictada judicialmente. Sin embargo, hay una controversia en el artículo 6, que establece que no serán extraditables los delitos de carácter político. No obstante, ese mismo artículo enumera 12 delitos que no tienen ese carácter, como asesinato, homicidio, agresión, uso de armas de fuego, incitación al asesinato, entre otros.

Por otro lado, la tensión entre ambos países encuentra como punto de encuentro la expulsión de inmigrantes musulmanes ilegales en la India a través de la frontera de 4.096 km que comparte con Bangladesh. El problema es que en algunos casos, no son únicamente inmigrantes los expulsados, muchas veces ser musulmán es suficiente.
En 2025, el gobierno nacionalista hindú Bharatiya Janata Party (BJP), publicó la ley de Orden de Inmigración y Extranjeros, que en sus artículos 12, 16 y 20, faculta al gobierno nacional y a sus distintos tribunales a deportar, arrestar y a enviar a distintas personas a centros de detención. Desde Amnistía Internacional aseguran que “permite la censura masiva, la detención arbitraria y las deportaciones que contravienen las obligaciones internacionales de la India”.
El ejemplo más acertado sobre esta nueva política es el caso de Assam, un estado al noroeste de la India cuyos Tribunales de Extranjería declararon a 193 personas como inmigrantes ilegales y los expulsaron a Bangladesh. El asunto aquí es que muchas organizaciones internacionales alegan que estas designaciones son arbitrarias y no garantizan ninguna seguridad. Por lo tanto, muchas de estas personas son de origen indio, pero de religión musulmana.
Las tensiones con Pakistán
Por último, un pacto de defensa mutua con Pakistán puede ser de grandes preocupaciones para India, dado que desde hace años se disputan la región de Cachemira, donde hubo un conflicto armado entre ambos países en abril de 2025.

Asimismo, Bangladesh solía ser conocida como “Pakistán Oriental”, hasta que en 1971 consiguió su independencia y terminó con una India preocupada por estar rodeada por territorio de Pakistán. Sin embargo, una relación militar entre el gobierno pakistaní y el bangladés podría renovar esas preocupaciones para el gobierno indio.
Es así que las consecuencias por la guerra en Medio Oriente afectan las relaciones entre países sin ninguna incidencia directa en la guerra. En este caso, la afección convoca a tres países que en un pasado fueron enemigos y que hoy esperan no volver a serlo.
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Por Juan Bautista Basso Macias












