Filipinas profundizó esta semana su estrategia de cooperación militar con Estados Unidos y Australia mediante la realización de la 19.ª Actividad Multilateral de Cooperación Marítima (MMCA) en el Mar de China Meridional, mientras China respondió con una patrulla naval y aérea. El ejercicio, desarrollado entre el 19 y el 25 de agosto dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) filipina, constituye una nueva muestra de la creciente coordinación entre Manila y sus principales socios de seguridad en una de las zonas más disputadas del Indo-Pacífico.

Durante una semana, las fuerzas participantes realizaron ejercicios de comunicaciones, conciencia del dominio marítimo, guerra antisubmarina, reabastecimiento en el mar, maniobras tácticas, búsqueda y rescate y operaciones aéreas. Filipinas desplegó la fragata de misiles guiados BRP Diego Silang, el buque de la Guardia Costera BRP Teresa Magbanua, aeronaves FA-50 y medios de vigilancia y helicópteros. Estados Unidos participó con el buque litoral USS Santa Barbara y un avión de patrulla marítima P-8A Poseidon, mientras Australia aportó el buque logístico HMAS Supply, un helicóptero MH-60R Seahawk y otro P-8A Poseidon.
Filipinas se apoya en sus aliados permanentes
Las Fuerzas Armadas de Filipinas describieron la actividad como una oportunidad para mejorar la “interoperabilidad marítima y la coordinación operativa” y fortalecer la capacidad de las fuerzas participantes para operar conjuntamente en apoyo de un Indo-Pacífico “libre, abierto y seguro”. La Armada estadounidense señaló que la actividad permitió perfeccionar procedimientos especializados y doctrinas marítimas compartidas, además de continuar el trabajo desarrollado en ejercicios anteriores de guerra antisubmarina.
En este sentido, la primera MMCA entre estos países se realizó en abril de 2024 y la edición de agosto de 2026 constituye la 19.ª desde entonces para las Fuerzas Armadas filipinas. Para Estados Unidos, esta actividad fue además la décima MCA del año. La frecuencia de estos ejercicios muestra que la cooperación dejó de ser una respuesta puntual a determinados episodios y está adquiriendo una dimensión recurrente, con procedimientos, comunicaciones y capacidades que se entrenan de manera sucesiva.
China responde a las reacciones de Filipinas
La reacción de Beijing llegó prácticamente en paralelo. El Mando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación informó que sus fuerzas navales y aéreas realizaron una patrulla rutinaria entre el 21 y el 25 de agosto. Su portavoz, el capitán de navío Zhai Shichen, acusó a Filipinas de incorporar a países externos a la región para realizar las denominadas “patrullas conjuntas” y afirmó que estas acciones alteran la paz y la estabilidad regional. El comando aseguró que continuará defendiendo la soberanía territorial y los derechos e intereses marítimos de China.

La respuesta china se inscribe en una dinámica de acción y reacción que se volvió habitual en el Mar de China Meridional. Beijing sostiene amplias reivindicaciones marítimas en la región, mientras Filipinas defiende sus derechos dentro de su ZEE y cuenta con el respaldo diplomático y militar de una creciente red de socios. En 2016, un tribunal arbitral constituido bajo la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar concluyó que las reivindicaciones de China basadas en derechos históricos dentro de la llamada línea de nueve trazos no tenían efecto jurídico frente a las disposiciones de la Convención y determinó, entre otras cuestiones, que determinadas formaciones se encuentran dentro de la ZEE filipina. China rechazó entonces y continúa rechazando el laudo.
La cooperación con Japón es clave
En este escenario, la cooperación con Japón agrega una nueva pieza a la arquitectura de seguridad de Manila. El 22 de agosto entró en vigor el Acuerdo de Adquisición y Servicios Cruzados (ACSA), firmado por ambos países en enero de 2026. El mecanismo establece procedimientos para que las fuerzas armadas japonesas y filipinas puedan proporcionarse mutuamente suministros y servicios, facilitando el sostenimiento logístico de ejercicios y operaciones. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón señaló que el acuerdo permitirá una provisión más rápida y fluida de bienes y servicios y profundizará la cooperación entre ambas fuerzas.

Para Manila, el ACSA no representa únicamente un acuerdo administrativo. El contralmirante reservista Roy Vincent Trinidad, portavoz de las Fuerzas Armadas filipinas para el Mar de Filipinas Occidental, afirmó que el mecanismo permitirá ampliar el “alcance operativo” del país y fortalecer el apoyo y sostenimiento de sus capacidades en la Armada, la Fuerza Aérea, el Ejército y el Cuartel General Conjunto. También señaló que el acuerdo contribuirá al programa de modernización destinado a reforzar las capacidades de defensa externa de Filipinas.
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