Combatientes argentinos forman parte de los cerca de 16.000 extranjeros de al menos 72 países que actualmente sirven en las Fuerzas Armadas de Ucrania, en un fenómeno en el que América Latina ya representa casi el 40% del total. Los nuevos datos fueron difundidos por la Oficina del Defensor del Pueblo Militar de Ucrania y vuelven a poner el foco sobre una presencia regional que creció con fuerza durante los últimos años, especialmente a través de ciudadanos de Colombia, Brasil y Argentina incorporados mediante contratos a unidades ucranianas que participan directamente de los combates contra Rusia.

Business Insider reconstruyó las últimas cifras divulgadas por el organismo ucraniano. La cifra representa una de las pocas aproximaciones oficiales recientes al tamaño del componente extranjero. Kiev históricamente evitó publicar información detallada sobre la nacionalidad y cantidad de estos efectivos, pero la oficina encabezada por Olga Reshetylova informó que cerca de 6.400 de los 16.000 combatientes extranjeros procederían de América Latina si se aplica la proporción comunicada. El organismo recibió además más de 300 reclamos de militares extranjeros y sus familiares desde que comenzó a funcionar en enero, relacionados con equipamiento, alimentación, atención sanitaria, reconocimiento de la condición de combatiente, finalización anticipada de contratos e indemnizaciones por muertos o heridos.
En el caso argentino, no existe un registro público consolidado que permita determinar exactamente cuántos ciudadanos se encuentran actualmente en el frente. Sin embargo, distintas investigaciones y coberturas sobre el terreno confirman que su presencia dejó de ser testimonial. Escenario Mundial pudo comprobar durante su cobertura en Ucrania la participación de argentinos en unidades vinculadas con la Legión Internacional, principalmente en funciones de infantería y apoyo táctico en sectores activos del este del país.
Al menos 70 argentinos habrían sido incorporados durante el último año
Una investigación publicada recientemente estimó que al menos 70 argentinos se alistaron en fuerzas ucranianas durante el último año, aunque el número no constituye una estadística oficial.
Entre quienes viajaron aparecen exmilitares y exintegrantes de fuerzas de seguridad, pero también trabajadores sin experiencia militar previa, incluidos operarios, electricistas, albañiles y bomberos. Una vez en Ucrania, quienes son aceptados pasan por entrenamiento y firman contratos con las Fuerzas Armadas antes de incorporarse a distintas unidades.

La captación tampoco estuvo limitada a contactos personales. Escenario Mundial informó en abril de 2025 que comenzaron a aparecer convocatorias militares ucranianas accesibles desde puntos como La Matanza y otras zonas de Buenos Aires, orientadas a perfiles de infantería, operadores de drones, artilleros, exploradores y personal sanitario.
El incentivo económico forma parte de esa expansión. El actual sistema de contratación difundido para extranjeros por el centro de reclutamiento de Ucrania establece remuneraciones diferentes según función y exposición al combate: parte de aproximadamente US$650 para personal que permanece en retaguardia y, en determinados contratos de asalto y con bonificaciones operacionales, puede alcanzar cifras considerablemente superiores.
Colombia lidera una presencia latinoamericana que creció durante la guerra
Argentina representa solamente una parte de un fenómeno mucho mayor. Colombia se convirtió en el principal origen latinoamericano de combatientes extranjeros incorporados a las fuerzas de Kiev. Una investigación del medio ucraniano NV estima que más de 7.000 colombianos combatieron en las Fuerzas Armadas ucranianas desde 2022.
La experiencia previa de numerosos exmilitares colombianos, sumada a la diferencia salarial entre ambos países, ayudó a convertir a Ucrania en un destino particularmente atractivo. Con el tiempo también aumentó la presencia de brasileños, argentinos, chilenos y ciudadanos de otros países de la región.
Ese crecimiento muestra hasta qué punto la guerra se internacionalizó también a nivel de personal. No se trata de unidades militares enviadas oficialmente por sus gobiernos: son ciudadanos extranjeros que individualmente terminan incorporándose mediante contratos a las Fuerzas Armadas de uno de los Estados beligerantes.
La expansión latinoamericana vuelve inevitable otra discusión: ¿son mercenarios los argentinos y otros extranjeros que combaten por Ucrania? Rusia utiliza sistemáticamente ese término para referirse a ellos. En 2024, el Ministerio de Defensa ruso afirmó haber identificado a 58 argentinos del lado ucraniano y aseguró que 17 habían muerto. Escenario Mundial revisó esas cifras en julio, pero los datos nunca fueron confirmados por Argentina ni pudieron verificarse independientemente.
Desde el punto de vista del derecho internacional humanitario, sin embargo, combatiente extranjero y mercenario no significan automáticamente lo mismo. El artículo 47 del Protocolo Adicional I de los Convenios de Ginebra establece seis requisitos acumulativos para definir a una persona como mercenaria. Entre ellos figura que no sea integrante de las Fuerzas Armadas de una de las partes del conflicto y que su motivación esencial sea obtener una compensación sustancialmente superior a la de militares equivalentes. El Comité Internacional de la Cruz Roja remarca incluso que un ciudadano de un Estado neutral que se alista formalmente en las Fuerzas Armadas de una parte no es, por ese solo hecho, un mercenario.
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