Las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron durante la madrugada del 12 de agosto la base naval de Novorossiysk, en la costa del mar Negro, Rusia, mediante una operación que combinó drones Palianytsia, misiles Neptun y sistemas navales no tripulados. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó el operativo como “sin precedentes” y afirmó que se produjeron impactos contra posiciones de defensa aérea, muelles e infraestructura portuaria. Según Kyiv, el objetivo se encontraba a más de 300 kilómetros de la línea del frente.

En este sentido, la operación habría provocado daños en varios buques de la Flota rusa del Mar Negro. El Estado Mayor ucraniano informó que cuatro embarcaciones militares resultaron dañadas, mientras que Reuters señaló que entre los buques afectados se encuentran dos fragatas, un buque de desembarco y una corbeta. La información sobre el alcance exacto de los daños todavía es preliminar y no existe, por el momento, una verificación independiente completa de las pérdidas materiales.
La ofensiva de Ucrania representa un desafío para Rusia, su economía y su Flota del Mar Negro
Novorossiysk ocupa un lugar estratégico para Rusia porque se convirtió en uno de los principales puntos de concentración de la Flota del Mar Negro después de que los ataques ucranianos sobre Crimea obligaran a Rusia a alejar parte de sus unidades de Sebastopol. El puerto funciona además como un importante centro comercial y energético ruso, por lo que el ataque alcanzó simultáneamente una infraestructura militar y un nodo logístico de relevancia para las exportaciones del país.
La ofensiva también afectó las operaciones comerciales del puerto. Dos importantes terminales de cereales suspendieron temporalmente sus actividades tras los ataques, mientras las autoridades rusas evaluaban los daños. Novorossiysk constituye una pieza clave para las exportaciones agrícolas rusas y cualquier interrupción prolongada puede repercutir sobre los mercados internacionales de granos.

El ataque representa un nuevo desafío para la estrategia rusa de protección de su Flota del Mar Negro. Ucrania ya había demostrado capacidad para alcanzar objetivos militares y logísticos en Novorossiysk, pero la utilización coordinada de drones, misiles Neptun y sistemas navales no tripulados amplía el alcance de la amenaza sobre una instalación situada lejos del frente.
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