El gobierno de EE.UU. profundizó su política de presión sobre Cuba mediante nuevas sanciones dirigidas contra funcionarios y estructuras vinculadas con China y Rusia junto al aparato militar y económico de la administración de Miguel Díaz-Canel. Las medidas forman parte de una estrategia ampliada de Trump que, desde mayo, utiliza la Orden Ejecutiva 14404 para sancionar a actores considerados responsables de actividades que son consideradas amenazan la seguridad nacional y política exterior del país norteamericano, además de denunciar una expansión en las redes de inteligencia en la isla.

En este sentido, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene que el Gobierno cubano representa una amenaza para los intereses estadounidenses y acusa a La Habana de mantener vínculos con potencias consideradas rivales de Washington. En una declaración difundida en junio, Rubio afirmó que Cuba funciona como una plataforma para adversarios de EE.UU. y vinculó al aparato militar y de inteligencia cubano con actividades que Washington considera parte de una campaña contra sus intereses.
Para la administración de Trump, Cuba representa una amenaza para la seguridad nacional
Las medidas estadounidenses se concentran especialmente en las estructuras económicas bajo control militar. Entre los principales objetivos de la política de sanciones se encuentra GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. OFAC establece que GAESA, el Ministerio del Interior (MININT) y el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) están bloqueados y advierte que las restricciones también pueden alcanzar a entidades en las que estos organismos posean, directa o indirectamente, al menos el 50% de participación.

Crédito: Photo POOL
La ofensiva se intensificó durante los últimos meses. El 4 de junio, el Departamento de Estado anunció sanciones contra cinco entidades y cinco individuos cubanos, mientras que en julio Washington incorporó nuevas entidades vinculadas con energía, finanzas, transporte, comercio exterior y estructuras empresariales relacionadas con GAESA. La Casa Blanca sostiene que estas medidas buscan limitar las fuentes de ingresos del Gobierno cubano y reducir su capacidad para financiar el aparato estatal y militar.
La inteligencia, otro componente sensible: EE.UU. acusa a China y Rusia de triplicar su presencia en Cuba
El componente de seguridad e inteligencia ocupa además un lugar central en la política de Washington hacia La Habana. Estados Unidos sostiene desde hace años que Cuba mantiene una cooperación estratégica con China y Rusia y que la isla tiene valor para ambos países por su posición geográfica frente al territorio estadounidense.
Un mes atrás, la administración de Trump acusó formalmente a China de operar tres instalaciones de inteligencia de señales (SIGINT) en Cuba y aseguró que tanto el gigante asiático como Moscú triplicaron su personal de inteligencia desplegado en la isla desde 2023, en un nuevo informe del Departamento de Estado que sitúa a La Habana como una plataforma estratégica para las operaciones de vigilancia contra territorio estadounidense.

El documento, titulado Cuba: The Capital of 21st Century Communism, sostiene que China mantiene una “presencia persistente de recopilación de inteligencia” en Cuba y que la ubicación geográfica de la isla le permite monitorear comunicaciones electrónicas, instalaciones militares y actividad marítima en el sureste de Estados Unidos. De las 18 instalaciones de inteligencia de señales identificadas en territorio cubano, tres serían operadas activamente por China, mientras que otras funcionarían de manera conjunta con autoridades cubanas y personal ruso.
Te puede interesar: EE.UU. acusa a China y Rusia de triplicar su presencia de inteligencia en Cuba











