Los aviones de combate de la OTAN incrementaron en más de un 250% sus Alpha Scrambles, aalidas operativas de alerta para realizar interceptaciones reales, sobre el flanco oriental de Europa durante julio de 2026, en comparación con el mismo período del año pasado. Según informó el Allied Joint Force Command Brunssum, la causa principal fue el aumento de la actividad de aeronaves de las Fuerzas Armadas rusas cerca del espacio aéreo de los países miembros de la alianza.

El comando aliado explicó que los aviones militares rusos volaron reiteradamente próximos al espacio aéreo de la OTAN sin presentar un plan de vuelo y sin transmitir señales mediante sus transpondedores, situaciones que dificultan su identificación por parte del tráfico aéreo civil y militar. Frente a estos episodios, los centros de operaciones de la Alianza ordenan el despegue de cazas en Quick Reaction Alert (QRA) para aproximarse a las aeronaves, identificarlas visualmente y, cuando resulta necesario, escoltarlas fuera del área.
El dato no implica necesariamente que todas esas misiones respondieran a violaciones directas del espacio aéreo aliado. Una parte importante de las intercepciones de la OTAN se produce cuando aviones militares rusos vuelan sobre aguas internacionales pero lo hacen sin respetar determinados procedimientos internacionales de aviación o aproximándose de manera considerada imprevisible a las fronteras de la alianza. Sin embargo, el aumento de las salidas refleja una presión operacional creciente sobre las fuerzas encargadas de vigilar el cielo europeo.
El flanco oriental concentra una sucesión de incidentes con aeronaves rusas
La evolución registrada durante julio se produce después de meses de incidentes en los que aviones, misiles y drones vinculados a las operaciones rusas obligaron a los miembros de la OTAN a elevar sus niveles de alerta. La Alianza reconoce que las violaciones del espacio aéreo y otras acciones consideradas hostiles aumentaron su frecuencia durante los últimos años, principalmente sobre el Báltico y los países ubicados junto a Ucrania y Rusia.
Escenario Mundial ya había informado en mayo que los países del flanco oriental de la OTAN reclamaban reforzar con urgencia sus defensas aéreas y antimisiles frente a las repetidas incursiones y amenazas procedentes de Rusia. Entonces, 14 países aliados remarcaron especialmente la necesidad de incrementar las capacidades destinadas a detectar y neutralizar drones, misiles y otras amenazas aéreas.
Uno de los principales puntos de inflexión se produjo en septiembre de 2025. Una serie de drones rusos ingresó en espacio aéreo polaco, mientras Estonia denunció posteriormente que tres interceptores MiG-31 rusos permanecieron alrededor de doce minutos dentro de su espacio aéreo. Aquella incursión llevó a Tallin a solicitar consultas bajo el Artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte.

Los MiG-31 fueron interceptados entonces por cazas F-35A de la Fuerza Aérea Italiana, desplegados en Estonia dentro de la misión de Policía Aérea de la OTAN. Escenario Mundial analizó posteriormente cómo los MiG-31 y los aviones de inteligencia Il-20M rusos estaban aumentando la presión sobre las defensas aéreas de la Alianza.
Durante 2026 continuaron registrándose episodios similares. En mayo, dos cazas Rafale franceses desplegados en Lituania fueron enviados para interceptar dos bombarderos tácticos Su-24M rusos que ingresaron en el espacio aéreo de los Estados bálticos sin un plan de vuelo. Un mes después, cazas franceses desplegados dentro de la misión Baltic Air Policing interceptaron y destruyeron un dron que ingresó en el espacio aéreo de Letonia, incidente que el secretario general Mark Rutte utilizó para advertir sobre el comportamiento “peligroso” de Rusia.
Eastern Sentry reforzó la respuesta aérea de la OTAN frente a Rusia
La creciente frecuencia de estos episodios llevó a la OTAN a transformar progresivamente su despliegue en el este de Europa. En septiembre de 2025, después de las incursiones registradas sobre Polonia y Estonia, la organización lanzó Eastern Sentry, una actividad de vigilancia reforzada destinada a integrar medios aéreos, terrestres y marítimos a lo largo de todo el flanco oriental.
La iniciativa agregó más cazas, helicópteros, aeronaves de transporte y vigilancia, sistemas terrestres de defensa aérea y fragatas a las capacidades que la OTAN ya mantenía en la región. Su objetivo no es únicamente incrementar la cantidad de plataformas disponibles, sino acelerar la coordinación entre los sensores que detectan una amenaza, los centros que toman la decisión y los aviones o sistemas antiaéreos encargados de responder.
Escenario Mundial ya había seguido el despliegue de los Eurofighter Typhoon de la Real Fuerza Aérea británica dentro de Eastern Sentry, una operación que también incorporó capacidades provenientes de Alemania, Dinamarca, Francia y otros aliados. La presencia de cazas está complementada por baterías antiaéreas como Patriot y NASAMS y por una red de radares y aeronaves de vigilancia que mantienen una imagen común del espacio aéreo regional.

La Policía Aérea de la OTAN funciona de manera permanente. Aviones y pilotos asignados a Quick Reaction Alert permanecen preparados las 24 horas del día, los 365 días del año, y pueden despegar pocos minutos después de recibir una orden de alguno de los Combined Air Operations Centres. Una vez en vuelo, los cazas son guiados hacia la aeronave desconocida para identificarla, determinar sus intenciones y acompañarla si la situación lo requiere.
Esta estructura ya soportaba un elevado ritmo operacional antes del último incremento. En 2023, la OTAN informó que sus cazas habían despegado más de 300 veces para interceptar aeronaves militares rusas aproximándose al espacio aéreo aliado, principalmente sobre el Mar Báltico. La propia Alianza señalaba entonces como comportamiento habitual que determinados aviones rusos operaran sin transmitir códigos de transpondedor, sin presentar planes de vuelo o sin establecer comunicaciones con los controladores de tráfico aéreo.
El aumento de las alertas también eleva la presión sobre las fuerzas aéreas europeas
El crecimiento de más del 250% registrado entre julio de 2025 y julio de 2026 muestra que el problema comienza a trasladarse también a la disponibilidad cotidiana de aviones, pilotos y equipos de mantenimiento. Cada Alpha Scramble implica movilizar cazas que permanecen armados y preparados para despegar inmediatamente, además de activar controladores, radares, personal técnico y, dependiendo de la misión, aviones cisterna y plataformas de vigilancia.
El cambio se produce mientras la Alianza busca aumentar simultáneamente la escala de sus ejercicios. Durante Ramstein Flag 2026, más de 200 aeronaves y medios aéreos pertenecientes a hasta 18 países aliados operaron desde una veintena de ubicaciones en Europa, con especial énfasis en defensa aérea y antimisiles integrada, operaciones contra sistemas de denegación de área y capacidad para dispersar rápidamente aviones entre diferentes bases. El ejercicio se desarrolló precisamente dentro del marco de Eastern Sentry.
La mayor actividad rusa obliga así a la OTAN a sostener una doble exigencia: mantener suficientes aviones en alerta para responder a incidentes reales mientras preserva la capacidad necesaria para entrenar, desplegar y reforzar rápidamente sus fuerzas en caso de una crisis de mayor escala. En ese escenario, el aumento superior al 250% de las salidas operativas en apenas un año no representa únicamente una mayor cantidad de encuentros entre cazas aliados y aeronaves rusas, sino un indicador del ritmo con el que está creciendo la confrontación militar cotidiana en el espacio aéreo del flanco oriental europeo.
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