Los portaaviones de China, representados por el Liaoning, el Shandong y el Fujian, constituyen el pilar fundamental de una expansión naval acelerada que busca proyectar el poder militar de Pekín hacia mares lejanos. Esta evolución tecnológica y operativa refleja la ambición del Ejército Popular de Liberación (PLA) de transformar su Armada en una fuerza de clase mundial capaz de disputar la superioridad en el Indo-Pacífico para mediados de siglo.

El Liaoning y el Shandong como cimientos
La primera fase de la estrategia naval china se consolidó con el Liaoning y el Shandong, buques que permitieron a la Armada del PLA (PLAN) adquirir las capacidades básicas de aviación embarcada. El Liaoning, un buque de diseño soviético reacondicionado, funcionó inicialmente como una plataforma de entrenamiento y pruebas, mientras que el Shandong marcó el hito de ser el primer portaaviones construido íntegramente en China siguiendo un diseño perfeccionado de su predecesor.
Ambos comparten una característica técnica limitante: el uso de una rampa de salto o ski-jump para el despegue de aeronaves, lo que restringe el peso máximo de los cazas y reduce significativamente la cantidad de combustible y armamento que pueden portar en combate. No obstante, estos buques han demostrado una madurez operativa creciente, como se vio en octubre de 2024 cuando realizaron maniobras conjuntas de doble portaaviones por primera vez para mejorar la integración de sus grupos de ataque.
El alcance de estas plataformas también se ha expandido, logrando en 2025 que el Liaoning navegara por primera vez más allá de la segunda cadena de islas, demostrando una presencia sostenida lejos de las costas chinas.

El Fujian y el salto cualitativo
El comisionamiento del Fujian en noviembre de 2025 representa un punto de ruptura con el pasado soviético y el inicio de una nueva era de potencia marítima para China. Al ser el primer portaaviones de diseño nacional con una cubierta plana equipada con catapultas electromagnéticas (EMALS), el Fujian elimina las restricciones de peso impuestas por las rampas de salto. Esta innovación permite el despliegue del nuevo caza J-15T, el cual puede despegar con su carga máxima estructural, duplicando la potencia de fuego ofensiva al operar con hasta cuatro misiles antibuque YJ-83K.
La capacidad de combate del Fujian se ve reforzada por la integración de aeronaves especializadas que sus predecesores no pueden operar eficazmente, como el avión de alerta temprana KJ-600, esencial para extender el rango de detección, y la variante de guerra electrónica J-15D. Estos avances posicionan al Fujian como una plataforma capaz de realizar operaciones de alta intensidad y mantener una vigilancia efectiva en zonas críticas como el Mar de Filipinas.

La transformación estructural hacia una flota de nueve portaaviones
La diferencia entre estos tres buques no es solo técnica, sino que explica un plan integral para alcanzar una flota de nueve portaaviones hacia el año 2035. Para sostener este crecimiento masivo, China ha implementado una reforma profunda en su sistema de formación de personal, reemplazando el antiguo modelo de transferir pilotos experimentados por un esquema de reclutamiento directo desde universidades civiles con perfiles en ciencias e ingeniería. Los aviadores navales ahora se preparan mediante entrenamientos de ciclo completo en bases terrestres que replican con exactitud la actividad en la cubierta de un portaaviones, buscando estandarizar los procedimientos bajo condiciones de combate real.
Este esfuerzo masivo en infraestructura, tecnología de lanzamiento y capacitación de personal está alineado con los objetivos estratégicos de 2027 y 2035, orientados a asegurar que la PLAN pueda ejercer un control efectivo en su periferia y proyectar una disuasión creíble ante potencias externas en cualquier escenario de conflicto.
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