Fueron nueve países europeos y Ucrania los que el 13 de julio anunciaron en París la creación de una coalición para desarrollar capacidades compartidas de defensa contra misiles balísticos. Es una iniciativa presentada como “puramente defensiva” que responde a la creciente amenaza que representan estos sistemas para el mundo. Los integrantes de esta coalición son Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia, Reino Unido y Ucrania.

La coalición se estableció a través de una declaración política conjunta de diez países, no de un tratado internacional, lo que significa que no requiere ratificación parlamentaria y puede avanzar con mayor rapidez. Su brazo ejecutor es el Flagship Project, orientado a desarrollar a ritmo acelerado una capacidad antibalística real. La iniciativa no reemplaza los sistemas antimisiles ya existentes, sino que los complementa, y expresa al mismo tiempo la búsqueda activa de Europa por una mayor autonomía estratégica en materia de defensa.
Para lograrlo, los firmantes se proponen mancomunar su base industrial de defensa, su investigación y su experiencia operativa acumulada. La declaración incluye además una cláusula defensiva explícita “no against any people, but in defence of our own” con la que buscan despejar cualquier interpretación de que se trata de una postura ofensiva o de escalada frente a terceros países. En el plano operativo, se comprometen a crear grupos de trabajo técnicos conjuntos y estructuras de gobernanza compartida, entre otros mecanismos, todos diseñados para respetar la soberanía de cada país y su marco normativo interno. Por último, la coalición queda abierta a la incorporación de otros países que compartan sus principios y objetivos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, publicó que esta nueva coalición era una manera de proteger a Ucrania, reforzar la seguridad y la defensa colectiva.
¿Por qué incluir a Ucrania? Los países europeos consideran que Ucrania ha tenido una gran experiencia práctica sin comparación para interceptar misiles balísticos y aero balísticos reales, después de muchos ataques rusos. La experiencia de Ucrania es la que la coalición busca capitalizar para el diseño de los futuros sistemas.
La declaración no fija fechas, montos ni especificaciones técnicas. Desarrollar un sistema antimisiles nuevo suele tomar muchos años, tardará aún más en un contexto donde Estados Unidos es el principal proveedor de Europa. Sin embargo, la Coalición Antibalística confirma la voluntad política de Europa de avanzar hacia una mayor autonomía estratégica, aunque su traducción en capacidad militar concreta seguirá siendo, un proceso gradual.
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