El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió en el Kremlin a la ministra de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, Choe Son Hui, en un encuentro estratégico celebrado el domingo 19 de julio de 2026, donde el mandatario expresó su gratitud por la asistencia brindada durante la “operación militar especial” en la guerra con Ucrania, destacando que esta cooperación ha alcanzado niveles de compromiso sin precedentes entre ambas naciones preparando una nueva etapa de alianza.

En cuanto a la dimensión militar de este vínculo, cabe destacar que bajo el pacto de defensa mutua firmado en 2024, Corea del Norte ha desplegado aproximadamente 14.000 soldados para combatir junto a las fuerzas rusas. Este contingente resultó fundamental para ayudar a Rusia a repeler la incursión ucraniana en la región de Kursk, lo que demuestra que la alianza ha pasado de las declaraciones diplomáticas a una colaboración directa en el campo de batalla. Asimismo, este respaldo se complementa con suministros masivos de armamento y municiones que Pyongyang ha enviado para sostener el ritmo de las operaciones militares del Kremlin.
Por otro lado, el portavoz de la presidencia rusa, Dmitry Peskov, confirmó que Putin brindó una valoración sumamente alta a las relaciones bilaterales actuales, mientras que la ministra Choe transmitió un mensaje directo de Kim Jong-un reafirmando su compromiso con el desarrollo integral de los lazos con la Federación Rusa. En este sentido, la visita de la canciller, realizada por invitación de su homólogo Sergey Lavrov, ha intensificado las especulaciones sobre una posible nueva visita de Kim Jong-un a Rusia para sellar acuerdos todavía más profundos en materia de tecnología militar y ayuda económica.

Finalmente, esta profundización de la alianza responde a la estrategia de Kim Jong-un de priorizar su política exterior hacia Moscú en el marco de lo que él define como una “nueva Guerra Fría”. Al utilizar el conflicto en Ucrania como una distracción estratégica, el líder norcoreano busca fortalecer su arsenal nuclear y sus capacidades defensivas mediante la transferencia de conocimientos rusos, consolidando así un frente unido contra la influencia de Estados Unidos en la región de Asia-Pacífico.
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