El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que suspendió un ataque previsto contra Irán luego de recibir pedidos directos de tres líderes clave de Medio Oriente: el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani; el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman; y el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohammed bin Zayed Al Nahyan. Según el mandatario, los tres dirigentes solicitaron a Washington “esperar” ante la posibilidad de que las negociaciones en curso permitan alcanzar un acuerdo.

La declaración marca un nuevo punto crítico en la guerra entre Estados Unidos e Irán. Trump sostuvo que informó a sus mandos militares que el ataque previsto para este martes no se realizará, aunque aclaró que la pausa no implica una desescalada definitiva. Por el contrario, ordenó al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y al presidente del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, mantenerse preparados para ejecutar una ofensiva “completa” y “a gran escala” contra Irán en caso de que las conversaciones fracasen.
El anuncio se produjo después de que Irán presentara una nueva respuesta a la propuesta estadounidense para poner fin a la guerra. De acuerdo con Axios, funcionarios estadounidenses consideran que la contraoferta iraní introduce apenas cambios menores y sigue sin responder a demandas centrales de Washington, especialmente sobre el programa nuclear iraní, la suspensión del enriquecimiento de uranio y el destino de las reservas de uranio altamente enriquecido.
La Casa Blanca sostiene que Trump todavía busca una salida negociada, pero que el margen se achica. Un alto funcionario estadounidense citado por Axios afirmó que Washington “no está logrando mucho progreso” y que la presión ahora está sobre Teherán para presentar compromisos más concretos. En la misma línea, Trump había advertido que “el reloj corre” y que, si Irán no muestra flexibilidad, podría ser golpeado con más fuerza.
El rol de los países del Golfo es central. Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos aparecen como actores directamente interesados en evitar una nueva ola de ataques estadounidenses contra Irán, no solo por razones diplomáticas, sino también por el riesgo de represalias regionales. Desde el inicio de la guerra, la crisis se expandió hacia el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz, instalaciones energéticas, rutas marítimas y bases asociadas a la presencia militar estadounidense.

La mediación también involucra a otros actores. Según Axios, la última respuesta iraní fue transmitida de manera indirecta mediante mediadores paquistaníes, mientras que Turquía, Qatar, Egipto y Arabia Saudita también participan de los esfuerzos diplomáticos. El canciller turco, Hakan Fidan, advirtió que tanto Washington como Teherán deben ser conscientes de los peligros de reiniciar la guerra.
El eje de la negociación gira en torno a un posible acuerdo marco para finalizar las hostilidades y abrir una etapa de conversaciones nucleares. Reportes previos indicaron que las partes habían discutido un memorando de una página y 14 puntos, que incluiría el fin de las hostilidades, una pausa de 30 días para negociar un acuerdo más amplio, la reapertura del tránsito por el Estrecho de Ormuz, limitaciones al programa nuclear iraní y eventual alivio de sanciones.
Sin embargo, el nuevo choque muestra que ese proceso sigue siendo frágil. Washington quiere garantías fuertes de que Irán no desarrollará armas nucleares, mientras Teherán busca evitar concesiones consideradas irreversibles sin recibir alivio económico concreto. Axios señaló que la propuesta iraní no incluye compromisos detallados sobre suspender el enriquecimiento ni entregar el stock de uranio altamente enriquecido, dos puntos centrales para Estados Unidos.
El trasfondo operativo sigue siendo el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. La guerra derivó en bloqueos cruzados y restricciones al tránsito marítimo, afectando el paso de buques por el corredor que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Según Iran International, el borrador discutido a comienzos de mayo contemplaba aliviar tanto las restricciones iraníes a la navegación como el bloqueo naval estadounidense durante una etapa inicial de negociación.
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