La destitución de Santiago Peña como presidente de Paraguay, después del colapso de Ueno Bank y la ruptura de sus apoyos dentro del Partido Colorado, abrió una nueva etapa política en el país sudamericano. Para la analista internacional Julieta Heduvan, especialista en política paraguaya, la caída del mandatario no puede explicarse únicamente por la crisis financiera que dejó a casi tres millones de clientes sin acceso a sus cuentas, sino también por el deterioro de sus relaciones con sectores del oficialismo que terminaron acompañando su remoción.
“No es solamente una reacción de la oposición, sino también una fractura dentro del oficialismo”, sostuvo Heduvan en un análisis enviado a Escenario Mundial sobre los acontecimientos que culminaron el viernes 6 de noviembre con la destitución de Peña y la asunción de su vicepresidente, Pedro Alliana. La especialista advirtió que los cuestionamientos sobre los vínculos entre el Gobierno y el sector empresarial, junto con las dudas sobre la supervisión bancaria, habían debilitado progresivamente la posición del expresidente.
El Senado paraguayo resolvió destituir a Peña por mal desempeño de sus funciones mediante el voto favorable de los 44 legisladores presentes, después de una acusación impulsada por la Cámara de Diputados. La decisión llegó un día después de que el mandatario presentara su renuncia, cuya aceptación no prosperó en el Congreso. Tras la resolución parlamentaria, Alliana juró como nuevo presidente para completar el mandato constitucional hasta agosto de 2028, mientras el senador Antonio Barrios fue elegido para ocupar la Vicepresidencia.
La crisis también derivó en actuaciones penales contra Peña y antiguos responsables de los organismos financieros. La Fiscalía ordenó su detención y abrió una investigación por presuntos delitos vinculados con la administración de fondos públicos y las decisiones adoptadas alrededor de Ueno Bank. Estas acusaciones permanecen bajo investigación judicial y no constituyen una condena penal contra el expresidente, quien negó haber cometido irregularidades.
Escenario Mundial informó el 5 de noviembre que Peña había anunciado su renuncia mediante un mensaje dirigido a la ciudadanía. En aquella intervención, el entonces mandatario había defendido la necesidad de preservar la estabilidad institucional y garantizar la devolución de los ahorros afectados. Sin embargo, el respaldo de sectores de su propio partido al juicio político terminó acelerando su salida.
La caída de Peña y la disputa interna que dividió al Partido Colorado
Para Heduvan, la intervención de Ueno Bank actuó como detonante de una crisis política que ya acumulaba tensiones. “La caída política de Peña se explica por la combinación de la crisis financiera con una crisis de confianza en su gobierno”, explicó la especialista, quien señaló que existían cuestionamientos previos sobre la situación de la entidad, sus relaciones con el poder político y el crecimiento que había experimentado mediante recursos provenientes de instituciones públicas.
El Banco Central del Paraguay ordenó el 3 de noviembre el inicio del procedimiento de resolución de Ueno Bank, después de comprobar que su índice de solvencia había descendido por debajo de la mitad del mínimo exigido. La medida suspendió las operaciones de una entidad que había alcanzado aproximadamente 2,9 millones de clientes y que concentraba una parte importante de los pagos y transacciones digitales del país.
La situación adquirió una dimensión política por los antecedentes empresariales de Peña. El expresidente había sido accionista de Ueno Holding hasta 2025, mientras que Carlos Carvallo, quien encabezaba el Banco Central al momento de la intervención, había ocupado anteriormente responsabilidades dentro del grupo financiero. Estos vínculos se convirtieron en objeto de cuestionamientos parlamentarios y judiciales sobre posibles conflictos de intereses.
Heduvan sostuvo que uno de los aspectos que deberán investigarse es la independencia de los organismos de control y el papel de las inversiones realizadas por entidades estatales en el banco. Para la especialista, los señalamientos sobre eventuales irregularidades y enriquecimiento ilícito requieren una investigación que permita establecer responsabilidades concretas.
La ruptura política se hizo más visible cuando el expresidente Horacio Cartes, actual titular de la Asociación Nacional Republicana-Partido Colorado, respaldó públicamente el avance del juicio político contra Peña. El apoyo de Cartes resultó especialmente significativo porque había sido uno de los principales promotores de la carrera política del mandatario destituido. Durante los meses anteriores, Peña había buscado fortalecer su propia estructura dentro del oficialismo, en un intento por ganar autonomía respecto de los dirigentes que habían facilitado su llegada a la Presidencia.
“Los meses previos, Peña buscaba fortalecer su propio movimiento y ganar autonomía política, pero la crisis terminó debilitando sus apoyos dentro del partido”, señaló Heduvan. Escenario Mundial informó que la Cámara de Diputados aprobó el juicio político con respaldo de las distintas bancadas, incluidos sectores colorados. La decisión puso de manifiesto que el mandatario había perdido el respaldo parlamentario necesario para sostenerse, incluso dentro del espacio político que gobierna Paraguay desde hace décadas.
La especialista considera que la pérdida de apoyo de sectores oficialistas fue determinante para el desenlace. De esta manera, la crisis de Ueno Bank terminó confluyendo con una disputa interna que alteró el equilibrio del Partido Colorado y facilitó el reemplazo presidencial sin un cambio de fuerza política en el Gobierno.
El desafío de Alliana: recuperar los ahorros y la confianza internacional en Paraguay
La llegada de Pedro Alliana a la Presidencia no implica el cierre de la crisis financiera. El nuevo mandatario deberá enfrentar las consecuencias del colapso de Ueno Bank, establecer las condiciones para la devolución de los depósitos y avanzar en el esclarecimiento de las responsabilidades relacionadas con la supervisión y el uso de recursos públicos.
La entidad había concentrado entre 800 y 850 millones de dólares en depósitos de instituciones estatales, según estimaciones difundidas durante la crisis, incluidos fondos vinculados con la seguridad social. La magnitud de esos recursos amplió los cuestionamientos sobre las decisiones adoptadas por organismos públicos y sobre los mecanismos de supervisión del sistema financiero.
Para Heduvan, uno de los principales problemas es que Ueno Bank había adquirido un papel considerable en la bancarización de sectores que anteriormente tenían dificultades para acceder a servicios financieros. La pérdida temporal de acceso a cuentas, medios de pago y depósitos afectó directamente la economía cotidiana de numerosos hogares, además de generar incertidumbre entre jubilados, trabajadores y beneficiarios de prestaciones sociales.
La especialista considera que el Estado deberá encauzar la situación mediante el Fondo de Garantía de Depósitos y la liquidación de los activos de la entidad, aunque el alcance y los tiempos de devolución dependerán de los procedimientos financieros correspondientes. El Gobierno de Alliana anunció medidas para avanzar en los pagos y prometió proteger a los ahorristas afectados. Sin embargo, las garantías disponibles y los desembolsos iniciados no significan que la totalidad de las personas perjudicadas haya recuperado ya sus fondos.
Heduvan también advirtió sobre las consecuencias que la crisis podría tener para la proyección internacional de Paraguay. Durante la Presidencia de Peña, el país había promovido una imagen de estabilidad macroeconómica, previsibilidad para las inversiones y crecimiento sostenido, reforzada por la obtención del grado de inversión.
La caída de Ueno Bank y los cuestionamientos sobre los vínculos entre el sector financiero y el poder político introdujeron dudas sobre la calidad de los mecanismos institucionales que sostienen esa estabilidad. No obstante, el Banco Central afirmó que el resto del sistema financiero mantiene niveles adecuados de solvencia y liquidez, por lo que el colapso de una entidad no debe confundirse automáticamente con una insolvencia bancaria generalizada.
“El caso Ueno en Paraguay no es necesariamente una crisis generalizada del sistema financiero paraguayo, sino un problema muy grave en una entidad que tenía un peso enorme dentro de la economía cotidiana del país”, explicó Heduvan. La especialista también destacó una diferencia entre los perfiles políticos de Peña y Alliana. Mientras el mandatario destituido había priorizado su proyección internacional mediante viajes, encuentros diplomáticos y promoción de inversiones, su sucesor deberá concentrarse inicialmente en estabilizar las condiciones internas y recuperar la confianza de la ciudadanía.
En ese sentido, sostuvo que Alliana tendrá un alto perfil en la política doméstica y uno más bajo en el escenario internacional, al menos durante la etapa inicial de su administración. La prioridad será resolver la situación bancaria y esclarecer las responsabilidades institucionales, sin descuidar las consecuencias que la crisis podría tener sobre la reputación económica del país.
La mirada de Heduvan sobre las relaciones exteriores paraguayas ya había sido abordada por este medio. En una entrevista publicada en mayo de 2024, la especialista analizó la relación diplomática entre Argentina y Paraguay y los desafíos de la cooperación bilateral, especialmente en ámbitos comerciales, energéticos y de integración regional.
La nueva administración también deberá preservar esos vínculos exteriores mientras atiende una crisis que continúa generando protestas y cuestionamientos contra las autoridades. Por el momento, el reemplazo presidencial no implica un cambio confirmado en la política exterior paraguaya, pero abre interrogantes sobre las prioridades que Alliana establecerá para el resto del mandato.
Para Heduvan, las consecuencias del caso Ueno exceden la caída de un presidente. La investigación sobre los vínculos empresariales, el funcionamiento de los controles financieros y las decisiones que permitieron concentrar recursos públicos en el banco será determinante para recuperar la confianza institucional. “Sus efectos sobre la confianza internacional pueden prolongarse en el tiempo, por lo que Alliana deberá pensar en ambos frentes a la vez”, advirtió la analista.
Con Peña fuera del poder, Alliana al frente del Ejecutivo y el Partido Colorado atravesando una reconfiguración interna, Paraguay comienza una nueva etapa política. La sucesión constitucional permitió resolver la vacancia presidencial, pero la devolución de los ahorros, el esclarecimiento de las responsabilidades y la recuperación de la credibilidad económica continuarán siendo los principales desafíos del nuevo Gobierno.
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