Donald Trump, tras la derrota republicana en las elecciones de EE.UU.: “Si hubiera estado en la boleta, habríamos ganado por paliza”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Créditos: Archivo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó a la derrota del Partido Republicano en las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que los demócratas consiguieron recuperar el control de la Cámara de Representantes y el Senado, poniendo fin a la mayoría oficialista en el Congreso. Ante los resultados, el mandatario defendió su capacidad de movilizar votantes y aseguró que su partido habría conseguido una victoria contundente si él hubiera participado como candidato.

Donald Trump en la campaña electoral de 2022. Créditos: Reuters.

“No estaba en la boleta y, si hubiera estado, ¡habríamos ganado por paliza!”, escribió Trump en su cuenta de Truth Social durante la noche electoral. El mensaje apareció mientras se confirmaban las victorias demócratas en varios estados tradicionalmente republicanos y comenzaba a quedar definida la nueva composición del Congreso estadounidense.

Los resultados representan un importante retroceso para el oficialismo, que había llegado a las elecciones con mayoría en ambas cámaras. Los demócratas lograron arrebatarles a los republicanos al menos siete escaños en el Senado y más de dos docenas de bancas en la Cámara de Representantes, incluidos distritos que Trump había ganado durante las elecciones presidenciales de 2024.

Entre los resultados más destacados se encuentran las victorias demócratas en Texas, Kansas, Carolina del Sur y Carolina del Norte. En Texas, James Talarico derrotó al republicano Ken Paxton y consiguió un escaño que el Partido Demócrata no obtenía desde hacía 38 años. En Kansas, Adam Hamilton logró la primera victoria demócrata para el Senado en casi un siglo, mientras que Annie Andrews se impuso en Carolina del Sur, otro estado donde los republicanos mantenían una prolongada hegemonía.

La derrota llega después de que Trump recorriera distintos estados para respaldar a los candidatos republicanos y pidiera a sus seguidores que votaran como si su propio nombre figurara en las boletas. Sin embargo, una vez conocidos los resultados, el presidente sostuvo que su ausencia había impedido movilizar a una parte de su electorado.

Trump reconoce el impacto de la guerra contra Irán, pero rechaza asumir la derrota

En una entrevista telefónica con Fox News, Trump también reconoció que la guerra contra Irán pudo haber contribuido a los resultados electorales. El conflicto, iniciado en febrero de 2026, se convirtió en uno de los principales temas de la campaña debido a su impacto sobre los precios de los combustibles y al creciente cuestionamiento de una parte del electorado estadounidense.

“Creo que una parte fue Irán, pero al mismo tiempo la gente entendió la importancia de lo que hice allí”, sostuvo el mandatario. En declaraciones posteriores a The Wall Street Journal, defendió nuevamente su decisión de iniciar las operaciones militares y aseguró que volvería a actuar de la misma manera.

CENTCOM muestra marineros de EE.UU. realizando operaciones de vuelo nocturno en el portaaviones USS George H.W. Bush (CVN 77) durante su tránsito por el Mar Arábigo, con imágenes de personal de cubierta dirigiendo aeronaves en condiciones de baja visibilidad. Créditos: CENTCOM.

Escenario Mundial había anticipado el 1 de noviembre que las elecciones legislativas se desarrollarían con una ajustada mayoría republicana y en medio de la guerra contra Irán. El conflicto con Teherán, la inflación y las consecuencias económicas de la política arancelaria estadounidense aparecían entre los principales factores de preocupación de los votantes.

Según los análisis electorales publicados por Reuters y Associated Press, el descontento por el costo de vida y la guerra tuvo un peso considerable en el resultado. Las victorias demócratas se extendieron a estados y distritos donde los republicanos habían conseguido resultados favorables apenas dos años atrás, evidenciando dificultades del oficialismo para conservar parte del apoyo que había recibido en 2024.

Pese a los resultados, Trump felicitó públicamente a sus adversarios. “Felicitaciones a los demócratas. Hicieron un buen trabajo”, declaró a Fox News, aunque inmediatamente aclaró que no interpretaba la derrota como un cuestionamiento personal a su presidencia.

El mandatario también afirmó que aceptaría los resultados y se mostró dispuesto a negociar con la nueva mayoría parlamentaria. No obstante, advirtió que utilizará su facultad de veto para impedir la aprobación de iniciativas que considere incompatibles con las prioridades de su administración.

Los demócratas recuperan el Congreso y condicionan los últimos dos años de Trump

La victoria demócrata modificará la relación de fuerzas en Washington a partir de enero de 2027, cuando asuman los legisladores electos. Con ambas cámaras bajo control opositor, Trump deberá afrontar los últimos dos años de su segundo mandato sin las mayorías republicanas que facilitaron buena parte de su agenda legislativa desde enero de 2025.

El nuevo escenario permitirá a los demócratas impulsar investigaciones parlamentarias sobre la administración republicana, modificar la agenda legislativa y ejercer mayor control sobre el presupuesto federal. En el Senado, además, podrán bloquear o condicionar las nominaciones presidenciales para distintos cargos del Gobierno y del Poder Judicial.

Hemiciclo de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Imagen ilustrativa. Créditos: J. Scott Applewhite / AP.

Como había analizado Escenario Mundial en septiembre, las elecciones ponían en juego las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 escaños del Senado, además de la continuidad del respaldo parlamentario necesario para desarrollar la agenda política de Trump.

El cambio también podría tener consecuencias sobre la política exterior estadounidense. Las decisiones presupuestarias vinculadas con la defensa, las operaciones militares en Medio Oriente y la asistencia internacional estarán sujetas a un Congreso con mayor capacidad de cuestionar las prioridades de la Casa Blanca.

En particular, la guerra contra Irán podría convertirse en uno de los principales puntos de confrontación entre ambos poderes. La administración republicana sostiene que las operaciones son necesarias para impedir que Teherán obtenga armas nucleares, mientras dirigentes demócratas cuestionan los costos económicos y militares del conflicto.

Sin embargo, la recuperación del Congreso no implica que los demócratas puedan modificar automáticamente la política exterior de Estados Unidos. Trump conservará sus atribuciones presidenciales, incluidas las relacionadas con la conducción de la política exterior y las Fuerzas Armadas, aunque deberá negociar con una oposición fortalecida para aprobar determinadas iniciativas y partidas presupuestarias.

La derrota también introduce nuevas tensiones dentro del Partido Republicano de cara a las elecciones presidenciales de 2028. Algunos de los candidatos respaldados personalmente por Trump fueron derrotados, mientras el presidente comenzó a cuestionar públicamente el desempeño de dirigentes de su propio espacio.

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