Japón confirma que desplegará un submarino, un buque portahelicópteros y un avión P-1 junto a fuerzas de Estados Unidos, India y Australia en el Pacífico. La próxima semana se llevará a cabo una nueva edición del ejercicio naval anual Malabar en aguas cercanas a Japón, donde se realizarán maniobras de guerra antisubmarina, ejercicios de guerra antisuperficie y un ejercicio fotográfico conjunto de navegación.
El ejercicio Malabar 2026 se desarrollará al sur de la región de Kanto, en la isla principal de Honshu, entre el 5 y el 12 de noviembre, según informaron desde la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF). El ejercicio, de carácter multilateral, es realizado con el fin de “lograr un Indo-Pacífico libre y abierto” asegura la fuerza japonesa en un reciente comunicado oficial.

En este contexto, Japón confirmó que desplegará el destructor de helicópteros JS Ise (DDH-182), la fragata JS Mogami (FFM-1), un avión de patrulla marítima P-1 y un submarino. En paralelo, la Armada de la India desplegará su fragata INS Sahyadri (F49), mientras que Australia desplegará la fragata HMAS Stuart (FFH153), además de un avión de patrulla marítima P-8A Poseidon de la Real Fuerza Aérea Australiana. Según se dio a conocer, el P-8A y la Stuart participaron del ejercicio conjunto estadounidense-japonés Keen Sword 27, que concluyó el pasado jueves.
Por su parte, la Armada de Estados Unidos desplegará también un P-8A, junto a un buque de transporte anfibio que no ha sido identificado aún. A día de hoy, el USS New Orleans (LPD-18) y el USS San Diego (LPD-22) se encuentran desplegados en Japón en el Comando de Actividades de la Flota de Sasebo (CFAS), como parte del Escuadrón Anfibio 11 (PHIBRON 11); mientras que los buques USS Anchorage (LPD-23) y USS John P. Murtha (LPD-26) se encuentran en el Centro de Actividades de la Flota de Yokosuka (CFAY),
La edición pasada de Malabar, del año pasado, fue organizada por Estados Unidos en Guam, en la región de Micronesia, en el océano Pacífico occidental. En dicha ocasión, se desplegaron el destructor de la Armada estadounidense USS Fitzgerald (DDG-62), un submarino y un P-8A, que realizaron maniobras y ejercicios junto con la fragata de la Armada Real Australiana, HMAS Ballarat (FFH155), el Sahyadri, y al destructor de helicópteros de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, JS Hyuga (DDH-181).

La historia de Malabar y su edición 2026
En esta ocasión, Malabar es organizado por la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, en el marco del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral (Quad por sus siglas en inglés), un foro estratégico conformado por Estados Unidos, Japón, Australia e India. El ejercicio nació en el año 1992 como un pequeño simulacro bilateral entre las armadas de Estados Unidos e India frente a la costa de Malabar, en India.
Sin embargo, su evolución histórica y la incorporación de Japón y Australia evidencian los cambios en el tablero geopolítico global. Japón, de hecho, se integró como miembro permanente en 2015, convirtiendo el ejercicio en una maniobra trilateral. No obstante, Australia se incorporaría de manera fija en 2020. De este modo, Malabar articularía a las cuatro fuerzas armadas del Diálogo de Seguridad Cuadrilateral.
Con el objetivo de fortalecer la cooperación en materia de seguridad marítima en el Indo-Pacífico y mejorar las capacidades técnicas conjuntas, como así también la interoperabilidad, Malabar 2026 incluirá ejercicios de guerra antisuperficie, maniobras de guerra antisubmarina y un ejercicio fotográfico conjunto de navegación entre el 5 y el 12 de noviembre en aguas del Pacífico.

El ejercicio se divide en dos fases principales. Una primera fase de coordinación logística y doctrinal en puerto y una segunda fase, en el mar, donde se desarrolla la simulación real de escenarios de combate de alta intensidad, con el objetivo de lograr un Indo-Pacífico “libre, abierto e inclusivo”. De este modo, Estados Unidos, Japón, India y Australia ya se preparan para el despliegue del ejercicio multilateral anual Malabar, que se desarrolla en aguas japonesas, en esta oportunidad.
Ello mientras el Indo-Pacífico se convierte, cada vez más, en un escenario recurrente de maniobras y ejercicios militares de las principales potencias del sistema internacional. Malabar funciona, de esta manera, como una herramienta de disuasión colectiva de los aliados frente a la creciente actividad militar de China en la región.
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