El Parlamento de Francia exigió encargar un segundo portaaviones nuclear de 80.000 toneladas para 2029 con el propósito de asegurar la presencia permanente de un grupo de combate aeronaval y eliminar las brechas operativas en su Armada. Un informe oficial de la Comisión de Defensa Nacional y Fuerzas Armadas de la Asamblea Nacional, redactado por el diputado y ponente parlamentario Yannick Chenevard, concluyó además que solicitar la construcción de un buque gemelo del futuro France Libre representa la única solución estratégica viable para sostener una capacidad de disuasión ininterrumpida.
En la actualidad, la aviación embarcada francesa depende en exclusiva del portaaviones nuclear Charles de Gaulle, una restricción estructural que genera períodos prolongados sin cobertura aeronaval soberana cada vez que la nave debe ingresar a la base naval de Tolón para tareas de mantenimiento o revisiones de gran alcance.
El rechazo a la extensión de vida del Charles de Gaulle
Para cerrar la brecha de disponibilidad hasta la llegada de la nueva plataforma, proyectada para 2038, los legisladores analizaron la viabilidad técnica de prolongar la operación del Charles de Gaulle. Sin embargo, el informe parlamentario descartó de forma categórica someter al buque a una cuarta revisión técnica mayor, señalando que décadas de exposición al flujo de neutrones alteraron de manera permanente los recipientes de sus reactores nucleares. Esta intervención requeriría la recarga de combustible nuclear con un costo estimado de 2.000 millones de euros por apenas unos pocos años adicionales de servicio, lo que constituye un gasto ineficiente frente a los desafíos de ingeniería que implica la inspección del casco inferior en busca de corrosión.
Sobre este punto, Zona Militar consignó que el jefe del Estado Mayor de la Armada francesa, almirante Christophe Cluzel, anunció ante la Asamblea Nacional la realización de estudios técnicos integrales cuyos resultados estarán disponibles a principios de 2029 para determinar el estado de la propulsión nuclear y los sistemas auxiliares. No obstante, el consenso en la Asamblea Nacional favorece desechar esa erogación en una plataforma saliente y volcar los recursos financieros a la construcción de un nuevo casco. Además, Zona Militar detalló que entre 2035 y 2038 la Armada planea operar ambas plataformas con doble dotación activa para garantizar una transición de mando fluida y evitar la pérdida de conocimientos acumulados.
La economía del buque gemelo en Saint-Nazaire
La propuesta legislativa destaca que encargar una segunda unidad gemela a France Libre en 2029 ofrecerá ventajas financieras e industriales decisivas para el Estado francés. La construcción del segundo casco en los astilleros Chantiers de l’Atlantique en Saint-Nazaire permitirá reducir aproximadamente un 30% los costos de investigación y desarrollo al aprovechar los estudios ya amortizados en el buque insignia. Asimismo, dar continuidad a la producción evitará las penalizaciones económicas que surgirían si la línea de montaje se interrumpe para fabricar cruceros civiles, optimizando la infraestructura existente sin necesidad de construir un segundo dique seco ni duplicar los gastos en tierra.
El informe del Parlamento desmitifica la noción de que contar con un segundo portaaviones exige duplicar toda la flota de escolta y buques de apoyo. Dado que los buques operarán bajo calendarios de mantenimiento alternados, un portaaviones permanecerá desplegado o en alistamiento mientras el otro se encuentra en reparaciones o entrenamiento, evitando la necesidad de mantener dos grupos de ataque simultáneos en alta mar.
Desde la perspectiva del equipamiento aéreo, la Armada francesa únicamente requerirá adquirir un lote adicional de 12 cazas Rafale M y dos aviones de alerta temprana E-2D Advanced Hawkeye, mientras que el personal y la aviación embarcada rotarán entre ambos buques. Para los buques de escolta, la cobertura se gestionará mediante esquemas de doble tripulación en las fragatas de defensa aérea, aunque los legisladores enfatizaron la necesidad de consolidar la flota de superficie en 18 fragatas de primer rango a largo plazo.
Especificaciones técnicas del France Libre y el rol de la aviación embarcada
El proyecto del buque insignia, bautizado por el presidente Emmanuel Macron como France Libre en homenaje a la resistencia francesa y desarrollado bajo el programa PANG, representa un salto significativo al alcanzar un desplazamiento de 80.000 toneladas, 310 metros de eslora y 90 metros de manga. Propulsado por dos reactores de agua a presión TechnicAtome K-22 que otorgan una velocidad máxima de 27 nudos y autonomía prácticamente ilimitada, el buque contará con una cubierta de vuelo de 17.200 metros cuadrados equipada con catapultas electromagnéticas EMALS y sistemas AAG suministrados por la empresa estadounidense General Atomics, capaces de sostener hasta 60 salidas diarias en combate de alta intensidad.
Su ala aérea embarcada estará integrada por aproximadamente 30 aeronaves de combate, iniciando con el Dassault Rafale M F5, junto a tres aviones E-2D Hawkeye y hasta seis helicópteros NH90 Caïman. Al analizar la evolución de esta plataforma, Zona Militar resaltó como novedad la incorporación de drones de reabastecimiento en vuelo en la aviación embarcada, lo que permitirá extender sustancialmente el radio de acción operacional de los cazas de combate. El ensamblaje del casco del France Libre comenzará en 2032 a cargo de Naval Group, Chantiers de l’Atlantique y TechnicAtome, con una entrada en servicio prevista para 2038 bajo un presupuesto global de 10.000 millones de euros.
El debate sobre los despliegues marítimos
La necesidad de asegurar una fuerza naval desplegada de forma continua responde a la intensa actividad operativa exigida al Charles de Gaulle en escenarios globales, que en 2026 incluyó su participación en el ejercicio multidominio Orión 26 en el Atlántico Norte y el Ártico, así como despliegues de proyección en el Mediterráneo oriental, el mar Rojo y el golfo de Adén para proteger las rutas de navegación frente a la inestabilidad en torno al estrecho de Ormuz.
Por su parte, las prioridades de proyección de la nave generan contrapuntos en la política interna francesa. Tal como analizó Escenario Mundial, la oposición parlamentaria ha exigido trasladar la presencia del portaaviones al Mediterráneo oriental como señal política ante las tensiones regionales en el sur del Líbano y Medio Oriente, mientras que el gobierno de Emmanuel Macron privilegia encauzar la respuesta a través de la diplomacia multilateral en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
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