Lockheed Martin comenzó a promover una configuración específica del F-16 con mayor alcance, radar AESA y una integración más profunda de armamento europeo, pensada para responder a las necesidades que dejó la experiencia de combate de la Fuerza Aérea de Ucrania. La propuesta aparece mientras la compañía estadounidense profundiza sus conversaciones con Kiev sobre el futuro de una flota que actualmente opera cazas transferidos por países europeos y analiza cómo dar el salto hacia versiones más modernas.

Fuentes de la compañía señalaron que una de las opciones bajo estudio contempla aumentar el alcance del avión e incorporar un radar de barrido electrónico activo capaz de mejorar la detección de drones y misiles de crucero que vuelan a baja altura, una de las amenazas que más recursos consume actualmente en la defensa aérea ucraniana. También se evalúa ampliar la compatibilidad del F-16 con bombas guiadas y misiles europeos para reducir la dependencia de un conjunto limitado de municiones estadounidenses.
Por ahora no existe una negociación formal para adquirir esa nueva variante, ni fueron definidas cantidades, precios o plazos. La idea se encuentra todavía en una etapa exploratoria y cualquier eventual operación necesitaría además la autorización de Washington. El planteo, sin embargo, aparece inmediatamente después de una serie de reuniones entre Lockheed Martin y las autoridades ucranianas en las que el futuro del F-16 ocupó un lugar central.
El presidente Volodímir Zelenski se reunió el 19 de octubre en Kiev con representantes de la compañía y pidió ampliar el apoyo a la flota, con un objetivo concreto: que una mayor parte del mantenimiento y las reparaciones de los F-16 pueda realizarse dentro de Ucrania. Dos días después, el Ministerio de Defensa ucraniano confirmó nuevas conversaciones con una delegación encabezada por Orlando Sanchez Jr., presidente de Lockheed Martin Aeronautics, sobre sostenimiento de los cazas y futuras capacidades.
Del Block 70/72 a una configuración adaptada a la guerra en Ucrania
El nuevo planteo continúa una discusión que ya había comenzado durante septiembre. Escenario Mundial informó el 16 de octubre que Lockheed Martin y la Fuerza Aérea ucraniana habían discutido la modernización de las decenas de F-16 actualmente disponibles y una eventual transición hacia cazas nuevos Block 70/72 Viper.
En aquella reunión, encabezada por el comandante de la Fuerza Aérea, teniente general Anatoliy Kryvonozhko, se analizaron tanto mejoras sobre los aviones existentes como la posibilidad de incorporar ejemplares de nueva construcción. Los Block 70/72 utilizan el radar AESA AN/APG-83 y una arquitectura considerablemente más moderna que la de los F-16AM/BM recibidos hasta ahora desde Europa.
La propuesta conocida ahora introduce una posibilidad adicional: no limitar una futura incorporación a una configuración estándar, sino adaptar el avión alrededor de las necesidades que Ucrania identificó durante más de dos años de operaciones reales con el F-16. Entre ellas aparecen la detección temprana de blancos pequeños a baja altura, mayor autonomía y flexibilidad para emplear armamento desarrollado por distintos países europeos.
La defensa contra drones se convirtió en una de las principales misiones de los cazas ucranianos. Según las cifras difundidas a fines de septiembre por Kryvonozhko, los F-16 habían destruido más de 3.150 blancos aéreos, incluidos 666 misiles de crucero y alrededor de 2.500 vehículos aéreos no tripulados, además de ejecutar más de 650 ataques contra objetivos terrestres.
Zelenski volvió a destacar esa función durante su último encuentro con Lockheed Martin, al señalar que los cazas están siendo utilizados contra los drones Shahed empleados por Rusia en ataques masivos. La necesidad de enfrentarse también a nuevas variantes propulsadas por reacción refuerza el interés en sensores capaces de detectar blancos más rápidos y con menor firma a distancias mayores.

Mantener y reparar los F-16 dentro de Ucrania
La discusión sobre una nueva configuración ocurre al mismo tiempo que Kiev intenta resolver un problema más inmediato: mantener disponibles los aviones que ya recibió.
Escenario Mundial informó recientemente que los F-16 y Mirage 2000 occidentales ya superan numéricamente a los MiG-29 y Su-27 dentro de la aviación de combate ucraniana, pero la expansión de la flota también expuso cuellos de botella de mantenimiento y una fuerte dependencia de talleres instalados fuera del país.
Por eso, las últimas conversaciones con Lockheed Martin no estuvieron concentradas únicamente en comprar más aviones. El Ministerio de Defensa ucraniano confirmó que las partes están trabajando para ampliar la geografía del mantenimiento y localizar progresivamente capacidades dentro del territorio ucraniano, reduciendo el tiempo que las aeronaves deben permanecer fuera de servicio para determinadas reparaciones.
Zelenski planteó el mismo objetivo después de la reunión del 19 de octubre: hacer “todo lo posible” para que mantenimiento y reparaciones puedan realizarse en Ucrania, mientras Kiev busca también aumentar la disponibilidad de interceptores PAC-3 para sus sistemas Patriot. Lockheed Martin participa de ambos programas, lo que convirtió a la compañía en uno de los principales interlocutores estadounidenses para la defensa aérea ucraniana.
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