China anunció este martes (20) que desplegó fuerzas navales para rastrear y vigilar al buque de guerra de EE.UU. USS Charleston, al que acusó de ingresar ilegalmente en aguas próximas al banco de arena de Sabina, un territorio disputado con Filipinas en el Mar de China Meridional. El incidente coincidió con otro episodio de tensión marítima más al norte, donde Taiwán denunció la entrada de una embarcación de la Guardia Costera china en aguas restringidas cerca de las islas Pratas.

En este sentido, el Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación sostuvo que el buque estadounidense ingresó durante la madrugada en aguas adyacentes a Sabina, en el archipiélago de las Spratly, sin autorización del Gobierno chino. El gigante asiático afirmó que la maniobra vulneró sus derechos soberanos y puso en riesgo la seguridad marítima y la estabilidad regional. Por ese motivo, aseguró que organizó el seguimiento de la nave y exigió a Washington que cesara este tipo de actividades.
La Armada estadounidense todavía no respondió públicamente sobre dicha información. Washington suele encuadrar estas misiones en operaciones de libertad de navegación, destinadas a cuestionar restricciones marítimas que considera incompatibles con el derecho internacional. Sin embargo, la última operación estadounidense conocida de este tipo en el Mar de China Meridional había ocurrido más de un año antes.
Mientras que la respuesta de Filipinas fue respaldar el tránsito del buque estadounidense. Un portavoz militar filipino afirmó que el USS Charleston no había invadido territorio chino y sostuvo que ningún país puede exigir autorización previa para el tránsito legal por aguas internacionales.
Sabina, otro punto de fricción entre Pekín y Manila
Este episodio vuelve a poner el foco sobre Sabina, un banco de arena situado en las islas Spratly cuya soberanía disputan China y Filipinas en el Mar de China Meridional. Pekín reivindica prácticamente la totalidad de esa vía marítima, pese a las reclamaciones superpuestas de Brunéi, Malasia, Filipinas, Taiwán y Vietnam.
La tensión entre China y Filipinas se agravó durante los últimos meses a partir de incidentes protagonizados por embarcaciones oficiales y civiles en zonas disputadas. En septiembre, según la Guardia Costera filipina, un buque chino embistió una embarcación filipina que realizaba una misión de reabastecimiento de combustible cerca de Sabina. Pekín atribuyó la responsabilidad de la colisión a la parte filipina.

Pero lo cierto es que este nuevo episodio ahora involucra directamente a Estados Unidos, que mantiene un tratado de defensa mutua con Manila. Aunque la presencia del USS Charleston no implica por sí misma que Washington haya activado compromisos de defensa, el incidente vuelve a exponer la dimensión estratégica de las disputas marítimas en dicho territorio.
Taiwán denunció otro cruce con la Guardia Costera china
En paralelo al desarrollo del episodio cerca de Sabina, la Guardia Costera de Taiwán informó de un enfrentamiento verbal con una embarcación china cerca de las islas Pratas, controladas por Taipéi y situadas entre el sur de Taiwán y Hong Kong.
Según las autoridades taiwanesas, el buque chino ingresó en aguas restringidas y la embarcación Taichung fue enviada para advertirle que se retirara. Durante el intercambio de mensajes, la nave china cuestionó la existencia de la denominada República de China, nombre oficial de Taiwán. La tripulación taiwanesa respondió que la isla es un país soberano e independiente. La Guardia Costera de Taiwán afirmó que el enfrentamiento continuaba, mientras que la Oficina de Asuntos de Taiwán de China no había respondido de inmediato a las consultas.
El incidente se produjo después de que Pekín advirtiera que Taiwán debía asumir las consecuencias del uso de cañones de agua contra una embarcación pesquera china cerca de Pratas. Las autoridades taiwanesas habían sostenido que la intervención se produjo después de que el barco ignorara las advertencias para abandonar aguas restringidas.
La presión china también se extiende a las aguas al este de Taiwán. En un foro celebrado en Taipéi el martes, Randall Schriver, presidente de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad entre Estados Unidos y China, designada por el Congreso estadounidense, calificó esas patrullas de la Guardia Costera china como “altamente desestabilizadoras”. Por su parte, Joseph Wu, secretario general del Consejo de Seguridad Nacional taiwanés, sostuvo que Pekín carece de derechos legales sobre las aguas al este de la isla.
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