El jefe de la Fuerza Aérea francesa, General Jérôme Bellanger, confirmó que Francia desarrollará su propio caza de sexta generación como un programa nacional denominado Avion de Combat du Futur (ACF), con el objetivo de realizar sus primeras misiones convencionales en el año 2040. Durante su comparecencia ante la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional, la máxima autoridad aérea gala fijó la postura oficial del Ministerio de las Fuerzas Armadas tras la ruptura de la alianza trilateral con Berlín y Madrid.

Según detalló Bellanger, el cronograma del ACF responde a las exigencias de la estrategia de disuasión gala: el nuevo caza deberá estar capacitado para portar y lanzar el misil de crucero hipersónico nuclear ASN4G a partir de 2050, lo que requiere que la plataforma vuele operativamente para 2040.
Como paso intermedio de transición, en 2035 ingresará en servicio el estándar Rafale F5, el cual integrará los primeros motores, sensores y el misil Stratus RS diseñado para neutralizar defensas aéreas enemigas. En el plano industrial, el CEO de Dassault Aviation, Éric Trappier, aseveró que la base productiva francesa —junto a Safran en motores y Thales en electrónica— posee el conocimiento necesario para llevar a cabo el avión soberano por un costo significativamente inferior a los 50.000 millones de euros.
Tal como analizó Escenario Mundial, el colapso del programa europeo FCAS y del caza de nueva generación (NGF) —abandonado oficialmente el 8 de junio de 2026— se desencadenó por disputas insalvables de propiedad intelectual y liderazgo industrial entre Dassault Aviation y Airbus.

Según la cobertura de Escenario Mundial, el núcleo del conflicto residió en la exigencia irrenunciable de París de contar con una plataforma navalizada capaz de operar desde portaaviones (como reemplazo del Rafale Marine) y ejecutar misiones de ataque nuclear. Esta condición requería un diseño más pequeño que chocó con los requerimientos de Alemania de obtener un interceptor de mayor tamaño optimizado para la defensa aérea continental.
A pesar de la cancelación del caza físico, Bellanger aclaró que las tecnologías desarrolladas en sigilo, conectividad y la arquitectura digital “Combat Cloud” (nube de combate) se mantendrán como pilares soberanos e interoperables con los socios europeos.

Finalmente, la nueva doctrina aérea contempla el despliegue en el verano de 2027 de su primera escuadra de drones de ataque unidireccionales de largo alcance basados en el sistema Deluge de MBDA. Asimismo, el esquema operativo prevé una primera ola de plataformas no tripuladas económicas y globos estratosféricos destinados a saturar e interferir las defensas antiaéreas y electrónicas del enemigo. Esta acción abrirá paso a una segunda ola de drones reutilizables y al caza tripulado ACF para ejecutar ataques en profundidad en territorio hostil.
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