Un exasesor de Margaret Thatcher propuso que Reino Unido despliegue submarinos nucleares en el Atlántico Sur, aumente permanentemente la cantidad de tropas británicas en las Islas Malvinas y refuerce de manera masiva su poder naval y aéreo, después de conocerse nuevos detalles sobre los ejercicios militares realizados a fines de septiembre en el archipiélago.

La propuesta fue realizada por Nile Gardiner, actual director del Margaret Thatcher Center for Freedom de la Heritage Foundation y antiguo investigador de política exterior y colaborador de la ex primera ministra británica.
Gardiner reaccionó a la información sobre las maniobras desarrolladas por tropas del 2 PARA en Malvinas y sostuvo que Reino Unido debería llevar su gasto de defensa al 5% del Producto Bruto Interno, ampliar considerablemente sus capacidades navales y aéreas y mantener más efectivos de forma permanente en las islas. Entre sus propuestas incluyó expresamente el despliegue de submarinos nucleares británicos hacia el Atlántico Sur.
Las declaraciones no forman parte de un anuncio del Gobierno británico ni representan una decisión del Ministerio de Defensa. Se trata de una posición personal de Gardiner, aunque adquiere visibilidad por su trayectoria vinculada con Thatcher y por producirse inmediatamente después de que trascendiera el contenido de uno de los ejercicios británicos más significativos realizados este año en Malvinas.
Escenario Mundial reveló el 13 de octubre que alrededor de 150 efectivos del 2 PARA y unos 100 reservistas locales entrenaron durante seis días un escenario inspirado en operaciones de la guerra de 1982, con un desembarco en San Carlos, una marcha nocturna de 32 kilómetros, apoyo de cazas Typhoon y posteriores movimientos hacia Pradera del Ganso y Wireless Ridge. Fue sobre esa información que Gardiner planteó ir más allá del dispositivo actualmente desplegado por Londres.
Submarinos nucleares y una presencia británica permanente mayor
La propuesta apunta directamente a modificar la escala del despliegue militar que Reino Unido mantiene de manera estable en las Islas Malvinas. Actualmente, Londres sostiene en el archipiélago cuatro cazas Eurofighter Typhoon, sistemas antiaéreos Sky Sabre, radares, una fuerza terrestre de rotación y distintas capacidades logísticas, además del patrullero HMS Medway como principal unidad naval destinada permanentemente al área.
Escenario Mundial analizó este año la composición del dispositivo militar británico desplegado en Malvinas, cuya principal concentración se encuentra en Monte Agradable. Gardiner propone ampliar considerablemente esa estructura. Su planteo incluye más tropas permanentes, un incremento de las capacidades aéreas y navales y el envío de submarinos de propulsión nuclear al Atlántico Sur.
Reino Unido opera submarinos nucleares de ataque de la clase Astute, plataformas destinadas a tareas de guerra antisubmarina, ataque contra unidades de superficie, inteligencia y operaciones de largo alcance. Sus movimientos y áreas de patrulla habitualmente no son informados públicamente por el Ministerio de Defensa.

Por eso, hablar de un despliegue permanente o reforzado alrededor de Malvinas constituiría una medida de una naturaleza diferente a la presencia naval visible que Londres sostiene actualmente mediante el HMS Medway. La actividad de submarinos británicos en aguas próximas a Argentina tiene, además, antecedentes que trascienden la guerra de 1982.
Documentos desclasificados relevados por Escenario Mundial mostraron que submarinos de la Real Armada Británica llegaron a dedicar entre un tercio y la mitad de determinados períodos de patrulla a operaciones frente a Argentina, con misiones de seguimiento, inteligencia y vigilancia de movimientos militares.
La propuesta aparece después del ejercicio del 2 PARA
Gardiner vinculó su planteo con los detalles conocidos esta semana sobre las maniobras británicas realizadas entre el 27 de septiembre y el 2 de octubre. El entrenamiento comenzó con efectivos trasladados en el HMS Medway hacia San Carlos, donde realizaron un desembarco utilizando embarcaciones menores. Desde allí, los paracaidistas marcharon durante la noche unos 32 kilómetros hasta Pradera del Ganso y posteriormente atacaron un nodo de comunicaciones simulado con apoyo de los Typhoon desplegados en Monte Agradable.
El ejercicio continuó con otra marcha de alrededor de 21 kilómetros hacia Wireless Ridge e incorporó amenazas contemporáneas, entre ellas drones y componentes asociados con los dominios cibernético y espacial. La propia fuente británica que reveló esos detalles reconoció que el escenario había tomado elementos de la Operación Sutton, el desembarco realizado por Reino Unido en San Carlos durante mayo de 1982.

El ejercicio, sin embargo, estaba planificado desde antes de las últimas tensiones políticas entre Buenos Aires y Londres. Escenario Mundial había informado su realización desde el 8 de septiembre, por lo que no existen elementos para presentarlo como una reacción militar británica a las medidas argentinas adoptadas posteriormente.
La intervención de Gardiner sí ocurrió después de que el contenido táctico de esas maniobras se hiciera público. Su propuesta tampoco coincide, hasta el momento, con ningún anuncio oficial destinado a incrementar permanentemente el despliegue británico en las islas. Londres mantiene ejercicios regulares, rotaciones de tropas y distintos programas de modernización, pero no comunicó una decisión para estacionar submarinos nucleares ni una ampliación permanente de la guarnición en los términos planteados por el exasesor de Thatcher.
El planteo se suma, de todos modos, a una discusión que volvió a ganar espacio en medios y ámbitos especializados británicos durante las últimas semanas. La posible recuperación de la capacidad submarina de la Armada Argentina llevó recientemente a analistas británicos a advertir que Londres podría verse obligado a destinar más fragatas, aeronaves de patrulla marítima y submarinos al Atlántico Sur para reforzar la guerra antisubmarina alrededor de Malvinas. Ahora Gardiner va un paso más allá y reclama directamente una expansión permanente de la presencia militar británica, incluyendo submarinos de propulsión nuclear.
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