La Armada de Estados Unidos volvió a reunir dos portaaviones en el mar Arábigo con la llegada del USS George H. W. Bush (CVN-77), que se incorporó al área de operaciones del USS George Washington (CVN-73) cerca de Irán. El movimiento amplía y refuerza los recursos aeronavales disponibles para Washington en Oriente Medio, donde las fuerzas estadounidenses mantienen operaciones militares contra Teherán.

En este sentido, la presencia de ambos buques quedó registrada en el informe del Instituto Naval de Estados Unidos (USNI), publicado el 13 de octubre. El documento sitúa al George Washington, junto con su Ala Aérea Embarcada 5 y el destructor USS Shoup (DDG-86), en el mar Arábigo. También informa que el George H. W. Bush abandonó Phuket, Tailandia, después de una escala portuaria y se encuentra operando en la misma zona marítima en apoyo de las operaciones estadounidenses en Oriente Medio.
No cesan las hostilidades entre Estados Unidos e Irán
El regreso del George H. W. Bush al área de responsabilidad del Mando Central estadounidense se produce después de su paso por el área de la Séptima Flota, que incluyó la escala en Tailandia. El portaaviones tiene su base en Norfolk, Virginia, y encabeza el Grupo de Ataque de Portaaviones 10, acompañado por el Ala Aérea Embarcada 7 y los destructores USS Donald Cook (DDG-75) y USS Ross (DDG-71).
Su componente aéreo incluye cazas polivalentes F/A-18E/F Super Hornet, empleados en misiones de ataque y defensa de la flota, y aviones EA-18G Growler, especializados en guerra electrónica. También dispone de aeronaves E-2C Hawkeye para alerta temprana y control aerotransportado, además de helicópteros y plataformas de apoyo logístico. Esta combinación permite sostener operaciones aéreas embarcadas y contribuir a la detección de amenazas en el entorno marítimo.
El portaaviones George Washington, desplegado desde Yokosuka, Japón, opera con el Ala Aérea Embarcada 5. Su dotación incluye F/A-18E/F Super Hornet, cazas furtivos F-35C Lightning II, aviones EA-18G Growler y E-2D Advanced Hawkeye. La combinación incorpora capacidades de ataque, sensores, guerra electrónica y vigilancia aerotransportada.
Ambos portaaviones ofrecen flexibilidades a los mandos estadounidenses en escenario hostiles
Ambos buques pertenecen a la clase Nimitz y utilizan propulsión nuclear. Su autonomía no depende del abastecimiento convencional de combustible para la navegación, pero las operaciones sostenidas requieren reponer municiones, combustible de aviación, repuestos y suministros.
Es por ello que la concentración de dos grupos de ataque ofrece a los mandos estadounidenses más flexibilidad para distribuir las salidas aéreas y sostener distintas tareas en paralelo. Entre ellas figuran las patrullas de combate, la vigilancia marítima, las misiones de ataque y la protección de las fuerzas desplegadas. Los destructores de escolta aportan capacidades adicionales de defensa aérea y antimisiles, además de medios para actuar frente a amenazas navales.
El despliegue se produce en un escenario de fuerte presión sobre el estrecho de Ormuz
Dicho despliegue se produce en un escenario de fuerte presión sobre la navegación regional. El estrecho de Ormuz, situado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, continúa siendo un punto crítico para el transporte internacional de hidrocarburos. Reuters informó el 14 de octubre que Irán había intensificado sus ataques contra buques en medio de la confrontación con Estados Unidos e Israel, mientras la seguridad marítima y los flujos energéticos seguían bajo presión.

La presencia simultánea del George H. W. Bush y el George Washington refuerza la capacidad de Estados Unidos para sostener operaciones aeronavales cerca de Irán y responder a una eventual escalada. Sin embargo, el registro de ambos portaaviones en una misma zona no confirma por sí mismo una nueva orden de ataque, una operación conjunta específica ni sus objetivos inmediatos.
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