Dinamarca advirtió sobre un cambio en las operaciones de sabotaje de Rusia contra empresas vinculadas con el suministro de armamento a Ucrania. El 7 de octubre, una funcionaria del Servicio de Seguridad e Inteligencia de Dinamarca afirmó que Moscú había pasado de una etapa de planificación a otra con mayor actividad operativa. La evaluación danesa apunta a un incremento de las operaciones híbridas dirigidas contra las industrias que sostienen la asistencia militar occidental a Kiev.

La funcionaria explicó que durante la primavera se había observado una intensa planificación, aunque con pocas acciones concretadas, mientras que a comienzos del verano aumentó la actividad. Según su análisis, los intentos previos de Rusia por obstaculizar el respaldo occidental a Ucrania no consiguieron frenar la asistencia de los países de la OTAN. En ese contexto, las empresas relacionadas con la producción de armamento habrían adquirido mayor relevancia como posibles objetivos.
Redes sociales, la nueva forma de reclutamiento de Rusia
Las actividades identificadas por los servicios daneses incluyen el posible reclutamiento de intermediarios a través de redes sociales y plataformas de mensajería como Telegram. Estos contactos pueden recibir encargos para fotografiar instalaciones, observar depósitos y transportes o recopilar datos sobre accesos y movimientos. La información obtenida podría utilizarse para preparar acciones posteriores, aunque las tareas de reconocimiento no implican necesariamente que un sabotaje llegue a ejecutarse.

Adicionalmente, la advertencia también se vincula con una evaluación previa del servicio de inteligencia, que en septiembre informó sobre indicios de planificación y preparación de posibles operaciones rusas en Dinamarca. La atención se concentraba en las empresas de defensa y en aquellas que participan directamente en el apoyo militar a Ucrania. Para las autoridades danesas, la amenaza no se limita a las instalaciones industriales: la recopilación de información también puede alcanzar infraestructuras críticas y otros puntos relevantes para el funcionamiento del país.
¿Qué empresas europeas abastecen la cadena militar de Ucrania?
En paralelo, Rusia publicó una lista de fabricantes europeos de drones y componentes vinculados con la producción militar, señalados por Moscú como posibles objetivos relacionados con el apoyo a Ucrania. La publicación contribuyó a aumentar la preocupación por la seguridad de las empresas que integran las cadenas de suministro de armamento y tecnología militar. En este escenario, las actividades de inteligencia y el uso de intermediarios representan un desafío adicional para la protección de instalaciones y personal, incluso cuando no se traducen en ataques directos.

La preocupación danesa se inscribe en un contexto regional que incluye otros episodios bajo investigación. En Alemania, las autoridades vincularon con Rusia un intento de ataque con drones en el aeropuerto de Leipzig/Halle, ocurrido en agosto. Aunque estos hechos alimentan la inquietud europea sobre posibles operaciones híbridas, deben distinguirse de la situación danesa y no permiten establecer automáticamente una conexión entre todos los incidentes.
Moscú, por su parte, rechazó las acusaciones. La embajada rusa en Copenhague calificó las imputaciones de infundadas, en medio del deterioro de las relaciones entre Rusia y los países europeos que respaldan militarmente a Ucrania. La controversia se suma a las interrupciones del tráfico aéreo registradas en seis aeropuertos daneses en septiembre de 2025 por la presencia de drones, incluido el de Copenhague. La primera ministra Mette Frederiksen calificó entonces el episodio como un ataque híbrido.
Proteger las instalaciones industriales y las cadenas de suministro, el nuevo objetivo de los países europeos
De todos modos, la inteligencia danesa sostuvo que no tenía conocimiento de casos concretos de sabotaje físico ruso consumados en el país. La advertencia se refiere, por lo tanto, a la evolución de la amenaza y a las actividades de planificación y preparación identificadas por las autoridades, y no debe interpretarse como una confirmación de ataques físicos contra las empresas danesas.

Finalmente, el caso plantea un desafío para Dinamarca y sus aliados: proteger las instalaciones y las cadenas de suministro militares que sostienen la asistencia a Ucrania, sin perder de vista las acciones encubiertas que pueden preceder a una operación. La detección temprana de tareas de reconocimiento, el seguimiento del reclutamiento de intermediarios y la cooperación entre organismos de seguridad y empresas adquieren así relevancia en una confrontación que se desarrolla por debajo del umbral de una guerra convencional, pero que puede afectar la capacidad industrial y logística europea.












