Seis cazas F-35A Lightning II fabricados para la Fuerza Aérea de Turquía continúan almacenados en Estados Unidos casi siete años después de que Washington excluyera a Ankara del programa de desarrollo y adquisición del avión furtivo. Nuevas imágenes difundidas por medios turcos muestran las aeronaves dentro de hangares estadounidenses, mientras ambos países mantienen abierta la discusión sobre una posible recuperación de la cooperación.

Las fotografías, publicadas el 8 y 9 de octubre, muestran los aparatos que no fueron entregados a Turquía después de la ruptura de 2019. Según Türkiye Today, las aeronaves se encuentran en la Base Aérea Edwards, en California, aunque no se informó la fecha exacta en que fueron tomadas las imágenes. Los seis aviones permanecen bajo conservación, con sistemas sensibles sellados, fluidos especiales para prevenir la corrosión y tareas periódicas de mantenimiento.
En este sentido, los aviones corresponden a las primeras unidades previstas para Turquía, que participaba en el programa F-35 desde 2002. Antes de su exclusión, Ankara planeaba adquirir 30 F-35A en una primera etapa y alcanzar una flota de 100 unidades. Las primeras seis aeronaves recibieron números de identificación turcos y permanecieron en Estados Unidos para actividades de entrenamiento de pilotos. El primer avión destinado al país fue entregado en 2018 y pilotos turcos llegaron a volar dos unidades durante su formación.
La exclusión modificó el destino de esos aparatos y de la participación industrial turca. Ankara había aportado aproximadamente US$1.400 millones al programa, mientras empresas de su industria de defensa se habían incorporado a la cadena de fabricación y suministro desde 2003. La suspensión impidió que Turquía recibiera los aviones y obligó a reorganizar su participación industrial.
El S-400 sigue bloqueando la entrega
La disputa comenzó con la adquisición turca del sistema ruso de defensa aérea S-400. Estados Unidos sostuvo que su presencia podía comprometer la seguridad tecnológica del F-35, al abrir la posibilidad de que Rusia obtuviera información sobre las características del avión furtivo. En julio de 2019, el Departamento de Defensa estadounidense anunció la exclusión de Turquía y la suspensión de nuevas entregas y actividades vinculadas con el programa.
Este obstáculo continúa vigente. Un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, publicado en julio de 2026, señala que la legislación estadounidense prohíbe transferir F-35 a Turquía mientras no se cumplan determinadas condiciones relacionadas con los S-400. Entre ellas figura que Ankara deje de poseer el sistema y ofrezca garantías de que no volverá a adquirirlo. Por separado, las sanciones impuestas bajo la ley CAATSA constituyen otro frente de la disputa bilateral.
Una de las alternativas mencionadas en las negociaciones es transferir los S-400 a un tercer país. Sin embargo, esa opción también enfrenta condiciones de Moscú. Según las declaraciones atribuidas al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, Rusia podría aceptar una transferencia si el país receptor mantiene relaciones amistosas con Moscú y garantiza que los sistemas no terminarán en Ucrania. Esa exigencia limita las opciones de Ankara y mantiene sin resolver el principal desacuerdo con Washington.
Una posible hoja de ruta entre EE.UU. y Turquía para volver al programa
Las nuevas imágenes aparecen en un momento en que ambos gobiernos exploran alternativas para recomponer la cooperación en materia de defensa. Tras los contactos entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdoğan, se difundió una posible hoja de ruta de cuatro etapas que consisten en entregar los seis F-35 almacenados, establecer un cronograma para un nuevo pedido de 30 unidades, permitir el regreso de empresas turcas a la cadena de producción y evaluar la incorporación de municiones turcas al inventario global del programa, incluido el misil de crucero SOM-J.

Ese esquema, sin embargo, no equivale a un acuerdo cerrado. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Trump quiere avanzar con una eventual entrega si resulta posible, pero remarcó que el problema legal asociado a los S-400 todavía no está resuelto.
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